sábado, 14 de febrero de 2009

A Los Mores desde El Tormo



A Los Mores, por El Fire y Masía del Hostal, desde El Tormo

La ruta, que aquí se describe, es posiblemente una de las más extraordinarias y más bellas de las realizadas por la comarca del Alto Mijares. Es una ruta que desde que comencé a estudiar los mapas me atrajo poderosamente y confieso que me ha enamorado una vez realizada.

Efectivamente, consideramos un auténtico privilegio, haber disfrutado de este entorno natural y con orgullo lo divulgamos. Se han reforzado con fitas de piedras aquellos tramos que por su ambigüedad nos desorientan, de esta forma sirven para tranquilizar al senderista en este recorrido, si bien hay que agradecer a quienes nos han precedido con la colocación de algunas de ellas. Así pues hay que resaltar que si la capacidad de orientación y observación del senderista, son primordiales, en este recorrido se han de agudizar aún más.

Esta ruta no está abierta ni como SL, ni como PR, es fruto del autor, que con estudio y perseverancia y después de tres caminatas ha completado el recorrido que atraviesa parte de los términos municipales de Cirat y Ludiente. Espero que lo disfruten como yo mismo.

Desde Onda, a unos 26 Km aproximadamente por la CV-20 y CV-199, entraremos en El Tormo, pequeño núcleo de población (97 habitantes) perteneciente al término municipal de Cirat. En una mañana fría de invierno y con mucho viento, desde la calle de Viver iniciamos nuestra caminata para cruzar El Tormo y enlazar con un camino cementado que hay que seguir sin desvío alguno hasta una bifurcación de caminos de tierra. Prestaremos atención a la senda que se abre a nuestra izquierda y que hemos señalizado con una fita de piedras; así nos asegura la correcta orientación a seguir.

Una hermosa senda serpentea y nos da la bienvenida en un continuo festival pleno de vegetación salpicado de colores junto a un bosquete de pinos, que nos flanquean a ambos lados como si nos quisieran proteger y tutelar, quizás ese fuera su deseo...

El ascenso es continuo desde que saliéramos de El Tormo y no nos da tregua en dirección hacia El Cabezo (868 msnm) mientras tanto observamos, hacia el E, como la Muela (803 msnm) nos observa.

Donde nos encontramos ya se puede divisar hacia el SW la población de Cirat, anclada en el fondo de su cuenca entre La Noguerica y El Campero y hacia el SE, la población de Torrechiva, con su núcleo urbano acostado a un lado de la carretera, con peña Saganta al fondo, destacando de la línea montañosa en el horizonte mas próximo.
Pronto nos encontramos con una bifurcación de sendas (cartel de coto de caza) rechazando la de la derecha (que será por donde regresaremos) para continuar por la que llevamos y que observaremos tiene unos trazos de pintura blanca; si alzamos la vista veremos una bonita cornisa calcárea.

Alcanzamos la extensión donde se asentaba El Fire (a ambos lados de la senda). Se trata de una antigua masía abandonada hace mucho tiempo y que está invadida y casi cubierta, a los ojos, por la salvaje vegetación arbustiva de estos lares. En 1887 tenía 14 habitantes.

La senda se torna empedrada y va ganando en altura hasta que se vuelve amable entre una arboleda de pinos que nos conducirá hasta un repecho que suavemente desciende en la misma dirección que llevamos para alcanzar una bifurcación de caminos.
Rechazamos el de la derecha (que nos llevaría en un ascendente y largo trecho hacia un Collado próximo a las ruinas de la Casa de la Venta) para continuar hacia abajo y que sin desviarnos (se ha marcado con una fita de piedras) nos conduciría a la carretera de Zucaina-Montanejos.

Tras un corto recorrido nos encontramos con un brusco desvío más hacia abajo y a nuestra derecha (nueva fita de piedras) que nos llevará a un amplio llano donde descubriremos la Masía del Hostal. La vista es magnífica pues detrás de la Masía, como telón de fondo y a lo lejos, se puede disfrutar de una extraordinaria panorámica del Macizo de Penyagolosa. Mas cerca tenemos El Cabezo (868 msnm).

- Antes de desviarnos hacia la Masía del Hostal, hemos continuado un poco mas adelante para descubrir la Fuente del Navarro (a la izquierda del camino) de la que se dice que nunca se seca..., ya que recibe caudal de cuatro términos: Zucaina, Ludiente, Montán y Cirat. Mas adelante y a la derecha podemos visitar las ruinas de la Casa del Tío Miguel de Félix y desde aquí ya, retrocedemos, hacia la Masía del Hostal -

La Masía del Hostal (Ludiente) está abandonada y desierta, junto al Barranco de Matamoros afluente del río Santa Ana y cerca se ve la Corraliza. Observamos placas de hielo que se han formado en la umbría del caserío.
Existe una leyenda sobre un curandero, llamado el Tío Rafel (natural de Los Mores), que se dice que curaba con la pipa en la boca, sin ella no era posible ninguna curación ni remedio...


La Masía, que llegó a contar con treinta y cinco habitantes y diecisiete viviendas, hoy aparece desolada y la vegetación invade e impide, a veces, el paso a las casas y pajares que están deshechos..., zarzas, hiedras..., quieren recuperar su espacio natural; las resistentes tejas aguantan el paso del tiempo, en muchas, en otras se muestran desnudas y con las cañas que servían para su construcción. Nuestra tristeza es tan grande como el silencio que nos rodea, mientras cruzamos por el caserío en dirección a Los Mores.


Un amplio llano es la antesala de una senda intuitiva que nos conducirá a un paso natural flanqueado de coscoja y que probablemente se haya abierto por el ganado vacuno que pasta por estas tierras. Hay que estar atentos pues nos encontraremos una fita de piedras con señal de pintura anaranjada que junto a otras similares en los troncos de los pinos nos señalarán con cierta frecuencia la senda ascendente que sin pérdida nos deja en la Masía de Los Mores, en la partida del mismo nombre.


Los Mores son un conjunto de masías, pertenecientes al término municipal de Ludiente y que se encuentra despoblado y abandonado a su suerte. En el Censo de 1950, contaba con setenta y seis habitantes y dieciséis viviendas. Nuestro asombro es muy grande así como la emoción de conocer este mítico caserío. Paseamos entre sus ruinas..., calles, viviendas, pajares, escuela, frontón..., el silencio del olvido preside la escena, interrumpido por estos intrusos, eso sí amistosos. La zona está salpicada de excrementos del ganado vacuno que pasta libremente y que hemos tenido la oportunidad de ver, así como invadida por arbustos y zarzas. Las aguas vierten al Barranco de Santa Ana y de aquí al río Villahermosa.

No nos cansamos de reconocer la masada y sentimos curiosidad por cualquier rincón. Cuando ya nos hemos saciado de este entorno desierto regresamos sobre nuestros pasos, de nuevo con tristeza y respeto, pero contentos por haber tenido el privilegio de estar aquí.


Como dice el catedrático José Sancho Comins: "Quedan las casas, abiertas y desprotegidas. Sus antiguos moradores salieron de ellas en busca de una mejor vida. Fue generosa esta tierra. Dio lo mejor que tenía: sus hijos".


Un terrazgo en la zona NE del Cabezo, nos lleva a un cómodo camino de suaves laderas que nos saca del caserío y nos devuelve a la montaña hasta llegar a un Collado (El Cabezo está muy cerca) que continuamos para visitar las ruinas de la Casa de la Venta (800 msnm).
Desde aquí, retrocedemos hasta el Collado y por una senda bien visible a la izquierda, iniciamos el descenso del mismo. La senda se hermosea del amarillo de las aliagas hasta alcanzar la bifurcación ya conocida (coto de caza) que en pronunciado descenso nos conducirá hasta El Tormo.

Una vez en El Tormo nos dedicamos a recorrer sus calles, nos refrescamos en la fuente de la plaza de la Iglesia y dirigimos nuestros pasos hacia la Avenida Ociño para disfrutar desde el Mirador del Ociño (447 msnm) de una magnífica vista sobre el río Mijares.

Descansamos, que falta nos hace, y nos tomamos las últimas chocolatinas de nuestras mochilas, dando por finalizada esta ruta de tan largo recorrido y exigente como bella e instructiva.

Senderistas: Vicente Gimeno y el autor.

El Track de esta ruta está disponible en la sección, Waypoints y Tracks, del blog.

3 comentarios:

rukia dijo...

Como siempre embelesada con la lectura de este blog tan bien descrito. Tal como si uno mismo estuviese recorriendolo también y disfrutando de esa caminata.Pasajes hermosos que estremecen como... "pinos que nos flanquean a ambos lados como si nos quisieran proteger y tutelar, quizás ese fueras deseo " O..."el silencio del olvido preside la escena" Me ha encantado leerlo.Tanto que puedes imaginar estar allí.Gracias.

Juan José Carrasco Lozano dijo...

rukia, me halagas con tus palabras en el comentario que expresa sensaciones tan bellas. Un placer publicar y compartir. Gracias a ti.

rukia dijo...

No se merecen... a seguir deleitándonos con esas #Caminatasalas8 que nos hacen caminar a vuestro lado con la mente.Viviendolo.👏