sábado, 12 de enero de 2008

Regreso a Fanzara


Puente de Fanzara sobre el río Mijares


Vista general del camino de regreso y relieve montañoso


Bella composición paisajística


Regresando a Fanzara


Viviendas, en el Mas de Torner de Araia


Plaza de la Ermita - panel cerámico, azulejos - Araia


Precioso y preciso reloj de Sol, en la Iglesia de Araia


Iglesia de San Joaquin, en Araia


Balcón en la plaza de la Ermita de Araia


Calle en Araia


Poste informativo - Araia - L´Alcora


Araia, en aproximación


Panel cerámico, azulejos - Mas de Torner de Araia


En la Fuente del Regalo


Detalle del cañizo


Cañizo de D. Antonio Miralles, en el Mas de Torner de Araia


El autor en el Mas de Torner de Araia


Mas del Rotgle de Araia


Araia y su emplazamiento


Araia al fondo, siguiendo esta senda


Nuestra senda hacia Araia/Araya


Como si de una ardilla se tratara


Gigantes en bella panorámica general


Cortafuegos


El Turio


Magnífico ejemplar de olivo (Olea europaea L.)


Vista general - El Turio y Peña Saganta


Corrales abandonados


Curioso tronco de pino


La mañana se ilumina


Encruzijada de caminos


Camino que serpentea


Senderistas


En marcha a primera hora


Ruta libre - Fanzara - Araia/Araya - Fanzara.

Salimos desde Fanzara, en esta nuestra ruta de la semana, con dirección a Araia. La semana pasada comentamos que sería interesante visitarla por el número de Masías que la conforman y rodean.
Mañana oscura y fría. En esta ocasión nos acompañan Lucinda y Sergio.
Cruzamos la población de Fanzara y salimos de ella, en dirección a unos corrales abandonados y por una pista forestal, encaminamos nuestros pasos ansiosos de llegar a Araia, no sin antes ir disfrutando de esta mañana que poco a poco se va haciendo espléndida.
El Sr. Vicente Gimeno llama la atención sobre un pino que tiene tres troncos a modo de abanico unidos en su base, se encuentra al lado del camino y bien nos sirve como baliza de la ruta.
Tenemos como testigos de esta ruta a peña Saganta y El Turio, quienes majestuosos, nos saludan cuando ya los primeros rayos de sol de la mañana iluminan estas montañas.
Un olivar nos está esperando a nuestro paso, me detengo a fotografiar a un magnífico olivo, que con orgullo luce su porte y fortaleza curtidos a base de acumular años, de tronco retorcido y copa bien amplia flanqueando el olivar.

Podemos observar en nuestro recorrido, un cortafuegos, en la montaña, recortado allá en el paisaje lejano, como obra preventiva del hombre ante el mayor peligro de la montaña - el fuego. Un cielo azul se nos regala como premio a nuestro esfuerzo físico, en esta ruta. La claridad del día ya es patente y está presente por doquier, una serie de corrales y pajares abandonados, vamos viéndolos en las laderas de la montañas y algunas masías abandonadas.

La industrial presencia de Alcora ya hace acto de presencia en lo recortado del horizonte montañoso que desde aquí vemos y delante de nosotros aparece Araia, al fondo perfectamente delimitada y a su costado el "Mas del Rotgle".

Vemos a unos paisanos tomando el sol cerca de la Fuente del Regalo, donde hacemos nuestra única parada para tomar algún alimento de nuestras mochilas, poco para decir la verdad, pues nuestros almuerzos son espartanos: fruta, una chocolatina o dos y zumo o agua.

Estando así descansando un poco me llamó la atención un cañizo y no pude evitar la tentación de fotografiarlo con detalle, y en esas vino un señor que se había acercado a la Fuente del Regalo a recoger el pan - pues una furgoneta de una panadería de una población cercana se encarga de estos menesteres - y preguntándole por el cañizo me dijo:... ese cañizo es mío. Le dije si no le importaba explicarme cosas sobre él y nos presentamos y yo se lo presento a Uds.:

D. Antonio Miralles, empieza explicando que se cortan y parten las cañas del río en Luna Vieja - es decir cuando la Luna sube entera - si se cortan en Luna Nueva - es decir cuando baja partida - entonces las cañas que así se hubieran cortado se pudren antes del primer año. Se ponen a secar al sol y después se unen con unos hilos o alambres, este "nuestro" es de hilo, D. Antonio Miralles, dixit.

Accedo al "Mas de Torner" y tomo unas fotografías al mismo tiempo que entablo conversación con unas señoras que de allí son y mientras tanto el grupo ha continuado su marcha, de tal manera que cuando voy entrar a Araia, ellos regresaban de allí, por supuesto continúo mi recorrido y accedo por la carretera de Alcora al "Mas de Marco", entro por sus calles y dejo testimonio gráfico de que así ha sido, veo a una señora barriendo su portal y otra allá hablando con una vecina, me acerco al lavadero público junto a unos columpios a modo de parque infantil o éste cerca del lavadero público, según como se mire.
Me acerco a la Iglesia dedicada a San Joaquín y Santa Ana, observando un reloj de sol en la blanca fachada principal de la mencionada Iglesia, pulcra como ella misma. Por cierto son poco más de las 11 de la mañana en este soberbio reloj donde el Sol le está dando de lo lindo, una buena hora en un buen sitio.
Con calma, pues prisas no tengo ninguna, fotografío la Iglesia y su plaza, así como un balcón - que en su momento me contará las historias de las gentes que ha visto pasar.
Salgo de Araia y paso, de nuevo por el "Mas de Torner", ya cruzándolo en sentido inverso para iniciar el regreso a Fanzara.
Puedo ver el conjunto de masías que rodean y conforman la zona, entre ellos el "Mas de Bachero" de Araia.
Mis compañeros ya me llevan mucha ventaja, al parecer una cita les apremiaba.Apreto el paso y me voy encontrando por las sendas a cazadores de jabalíes, uno de ellos me comenta que su compañero que está apostado arriba en la montaña, ha abatido a dos ejemplares, es cierto que llevaba un buen rato escuchando los tiros, al parecer alguien sí acertó,...mala suerte para los jabalíes.
Mis compañeros iban mas despacio en su marcha, hasta que les dí alcance - prácticamente el viaje de regreso lo hice en solitario -, normalmente es mas rápido y creo que es debido a que hay apetito y ganas de una buena ducha y descanso.
Vemos el puente sobre el río Mijares y Fanzara, y al entrar en la población damos por terminada esta ruta libre.
Como viene siendo habitual, me acerco al horno del pueblo - si es que lo hay -, y compro pan y productos típicos para casa, pues ya se ha convertido en una costumbre.
Senderistas: Vicente Gimeno, Lucinda, Sergio y el autor.
Sin incidencias, únicamente hay que ir con mas precaución, en estas fechas, pues hay muchos cazadores en la montaña.