sábado, 30 de mayo de 2009

Desde La Alquería de Montanejos a Cirat por La Jarea y Las Viñas Viejas


El muy accidentado término municipal de Montanejos consta de dos núcleos urbanos, el principal Montanejos y otro más pequeño denominado La Alquería (a 1 Km aproximadamente del anterior y en dirección a Onda). Rodeado de altos montes: El Cabezo, El Frontón (966 msnm) y La Copa (848 msnm).
La Alquería de Montanejos concentra su caserío junto a la carretera y al barranco del mismo nombre.

De origen morisco cuando La Alquería de Abajo (La Alquería) y La Alquería de Arriba (Montanejos) formaban parte de la jurisdicción de Mont-alt (Montán). Con  la expulsión de los moriscos en 1609, el lugar de Montanejos quedó despoblado y abandonadas sus tierras, por lo que hubo de repartirse la tierra en lotes entre los cristianos, naciendo la enfiteusis.

El Conde de Montanejos, como señorío independiente ya de este lugar,  recibió el golpe definitivo por las Cortes de Cádiz (1810-1814) con el desmantelamiento del régimen señoríal.
 
La población de Montanejos aparece asentada en una meseta, en la margen derecha del río Mijares y entre las desembocaduras de dos de sus afluentes: El río Maimona y Montán, respectivamente. El Mijares se ensancha en una pequeña hoya.

El río Maimona tiene su origen al Sur de la Sierra de Pina, situada al SO de Montanejos. Se trata de un barranco que sólo lleva agua en algunos momentos del año, principalmente entre la primavera y el otoño.
Así pues, es muy recomendable hacer comprobaciones previas antes de practicar barranquismo en el famoso Barranco de la Maimona (imponente y angosto desfiladero de altísimos escarpes) entre estas estaciones del año para evitar desagradables sorpresas. 

Por su parte el río Montán es afluente de primer orden del río Mijares y su curso sigue la gran fractura  que separa el macizo de Espina del de Espadán.

A este marco extraordinario de la comarca del Alto Mijares, querido lector, hay que sumar el encanto de La Alquería (en la margen derecha del río Mijares, también) protegida por La Copa y Loma Zorrero al Norte y el Barranco de la Alquería, del río Mijares, que cruza el lugar de N a SE.   
Y es en La Alquería donde iniciamos la ruta de esta semana (Alquería es una palabra de origen árabe que significa pueblo pequeño).
Desde Onda por la CV-20 y a unos 39 km llegaremos a este núcleo de población menor donde podremos aparcar nuestro vehículo sin dificultad (hemos dejado aparcado otro vehículo en Cirat y que nos servirá de lanzadera cuando terminemos la ruta para llegar hasta aquí).

Seguimos un camino de tierra que arranca a la izquierda de La Alquería (Oeste) por la carretera en dirección a Montanejos. Pasaremos entre corrales de ganado y ladridos de perros  para conectar con una pista cementada (Senda del Castillo, SL-CV 104) pero nosotros no nos desviaremos a la derecha para subir al Castillo, sino que continuaremos por la misma hasta que se termina como tal y se prolonga, conviertiéndose, en una pista forestal.  

Mientras vamos ganando altura observamos hacia el NO la bella estampa del iluminado caserío de La Alquería y de Montanejos. Al fondo como testigo solemne El Frontón, cuya disposición estructural y relieve se asemejan a un frente de cuesta.  Hacia el Norte, La Copa y Loma Zorrero, y fijándonos muy bien hacia el NE y en el valle, La Artejuela (T.M. de Arañuel) que empieza a despertarse.

Esta bella composición dejaremos atrás cuando ya nos encontramos en la partida de La Jarea y el paraje de Las Viñas Viejas, cuyos topónimos, nos recuerdan a rebaños de ganado lanar y cabrío y a grandes viñedos, respectivamente (referidos a finales del siglo XIX y principios del XX).


 -  Son las 08:20 AM, ...un coche circula detrás de mí y le hago una señal para que pare y les pregunto por la Masía de Valdesánchez, casualmente y por fortuna para mí, viajaba en ese coche D. Eloy Chiva Pradas, nacido en la Masía de Valdesánchez (Cirat) en el año 1937. Me informa de su hermana ya fallecida Dª Regina Chiva Pradas, nacida tambíén, en la citada Masía en el año 1932 y de que en 1965 abandonó la Masía de Valdesánchez la última familia que la habitaba, Los Porcares, habiendo fallecido su último habitante en Montanejos. Al parecer algunos de sus descendientes viven en Onda. 
Mi agradecimiento a D. Eloy Chiva Pradas por su amabilidad e información.
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Nuestros pies agradecen caminar sobre tierra pues la pista cementada ya se ha terminado; la Luna aún nos saluda, cuando a nuestra derecha vemos el Corral del Campero o Casa Blanca (como se le llama en Montanejos). La pista se dobla a la izquierda y hacia arriba, tanto que se puede apreciar hacia el NO, una breve pincelada azul del Embalse de Arenós. Hemos ganado altitud poco a poco y vamos tomando una mayor perspectiva sobre el valle. 

Después de un buen trecho y a nuestra izquierda nos encontramos con el Pozo Corral de Payon y muy cerca nos sorprende el Corral de Sandalinas. Entre sus ruinas se resisten, las paredes y un arco, como queriendo informarnos de la época en la que el ganado descendía de otras latitudes para invernar por estos lares - desde San Miguel (29 de Septiembre) fecha en la que se realizaba la subasta de los pastos, hasta Santa Cruz (3 de Mayo). 

Abandonamos el corral persuadidos por las abejas (colmenas) y nos reincorporamos, desde el collado y en suave descenso, a la polvorienta pista forestal que se alarga a nuestra vista flanqueada por alegres jaras y verdes enebros. 

Nuestra vista, hacia la derecha, nos muestra la Masía de Valdesánchez animándose nuestra caminata por los ciclistas de montaña que nos alcanzan en su carrera circular Montanejos - Masía de Bagán - Montanejos.
Hacemos un alto en el camino y a la sombra, tomamos algo de fruta y chocolatinas de nuestras mochilas, mientras saludamos y animamos a los valientes ciclistas.
 
La Masía de Valdesánchez está abandonada, invadida por la vegetación y  en ruinas (situada en la ladera de un monte y un conjunto de bancales la rodean sin tierras de cultivo). A finales del siglo XIX vivían en ella 12 personas que se redujeron a la mitad en 1960, hasta que en 1965 la abandona su última familia (recordamos las emotivas palabras de D. Eloy Chiva Pradas contemplando la masía bajo una Luna que aún resplandece en esta mañana soleada de primavera).  

Un buen repecho nos aguarda y una vez superado se vuelve parejo cuando nos encontramos a nuestra izquierda, las ruinas de la Masía de la Tejería hasta que llegamos a la cabecera del Barranco de la Losa donde se encuentra la Masía de Bagán (Montán) y encuentro importante del GR-36, Montanejos y Cuatro Caminos (Cirat, Montán, Higueras y Torralba del Pinar). 

Se da la circunstancia de que es punto de avituallamiento de la carrera ciclista por lo que hacemos caso a la invitación y nos refrescamos con ellos. 

Partimos pronto por la pista que desciende junto a la Masía hasta una bifurcación señalizada con una estanquilla y flechas direccionales de madera (hacia la derecha y muy abajo llegaríamos cruzando el Barranco del Vaquero hasta el Corral y Fuente de Felicia desde donde se divisa la Masía del Retor, ya en el término municipal de Montán).

Nuestro próximo objetivo es Cirat, por lo que hacia la izquierda y arriba, llegaremos a Cirat. Apretamos el paso porque el Sol nos acompaña con excesiva efusión y la umbría es ajena en este último tramo.
Con razón, ... nos encontramos en La Solana, parapeto rocoso fuertemente iluminado, y a lo largo de su estirada y prolongada base, mucha vegetación arbustiva, salpicada de enebros, flores multicolores y pinus pinaster, que a su vez flanquean esta pista, mientras el Penyagolosa nos observa. 
Nuestra altitud nos permite tener una amplia visión del verde paisaje y observamos como serpentea la pista delante de nosotros hasta que alcanzamos las ruinas de un corral de ganado y de caballería abandonado, junto a un cruce de pistas (en forma de T) debidamente señalizado con flechas direccionales de madera y pintadas de colores - hacia la izquierda y adentro iríamos a la Fuente La Carrasca, partida del Rosaire y su magnífica Vista Panorámica.

Por nuestra parte rechazamos la opción anterior y por la derecha, pasamos por delante de las mencionadas ruinas y por la polvorienta pista forestal alcanzaremos la última bifurcación que nos llevaría por la derecha hasta el Barranco de Las Salinas y su famoso Salto de la Novia (publicada en el blog).
Nosotros nos vamos por la izquierda y llegaremos hasta la Estación de Vigilancia y Control de la Calidad del Aire, pasaremos junto al depósito municipal de agua potable, piscina municipal y complejo polideportivo para adentrarnos en Cirat.

Un paseo por sus típicas calles nos relaja dando por finalizada la magnífica ruta de esta semana.

Senderistas: Vicente Gimeno y el autor.
 

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