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sábado, 24 de mayo de 2014

Al Valle de Mosquera desde Almedíjar



Almedíjar es un municipio de la Comunitat Valenciana (España). Situado en el sector SE de la comarca del Alto Palancia. Está enclavado en la vertiente meridional de la Sierra de Espadán - al Sur de la provincia de Castellón - de hecho tiene todo su término municipal dentro de los límites del Parque Natural de la Sierra de Espadán.

La manera más sencilla de llegar es a través de la autopista A-23 de Sagunto a Somport hasta llegar a la altura de Segorbe, donde se enlaza con la carretera CV-200, carretera que finaliza en la localidad de Villarreal, cercana a la capital provincial. El pueblo se encuentra a 71 km de Valencia y 47 km de Castellón de la Plana. 

Si hacemos uso de las carreteras del interior hay un sinfín de curvas.

El término municipal de Almedíjar limita con Aín, Algimia de Almonacid, Azuébar, Castellnovo, Soneja y Vall de Almonacid.

La ruta de esta semana es una ruta libre en un nuevo ejercicio de orientación. Ruta circular con un viraje levógiro y con orientación de marcha SE-N.

Partimos desde el Sur de la población de Almedíjar, concretamente desde la Fuente del Cañar o de La Divina Pastora donde hay suficiente espacio para aparcar nuestro vehículo.

Muy cerca de la fuente hay un camino cementado que por su prolongada cuesta nos llevará hasta el Collado del Cañar y por el Camino de Palomera iremos descendiendo hasta conectar con el Camino de Boguera (antes habremos cruzado brevemente el Barranco de Carchán y la Vereda de Almedíjar o Castellnovo).

Vamos alternando entre caminos cementados y pistas de tierra, así también, la tierra del camino cambia de color, del rojo al amarillo..., mientras vamos comprobando la humanización del paisaje con bancales de olivos (Olea europaea L.) , plantaciones de viñas en hileras con espaldera o emparradas (Vitis vinifera), almendros (Prunus dulcis) y algarrobos (Prosopis pallida) testimonio gráfico del esfuerzo y laboriosidad de sus gentes. 

El camino de Boguera nos conducirá hasta el Barranco de Boguera y Rambla de Almedíjar y virando ya hacia el Norte nos encontraremos dentro del mágico Valle de la Falaguera y Barranco de la Falaguera (este paraje es una extraordinaria muestra de la Sierra de Espadán situado entre los términos municipales de las poblaciones de Almedíjar y Azuébar). 

Como quiera que en este recorrido hay lechos de barrancos, no se aconseja realizar esta ruta en época de lluvias ya que hay peligro de riada.

El Valle se caracteriza por tener uno de los mejores alcornocales del Parque Natural de la Sierra de Espadán. Se denomina "Falaguera"  por la abundancia de plantas falagueras; en castellano helechos (Filicopsida), plantas que se desarrollan en los parajes umbríos y húmedos, como son los sotobosques de los alcornocales, por ejemplo también, en el Barranco de Almanzor. 

Una vez alcanzado el Collado de la histórica pista forestal de la Masía Mosquera con Azuébar y con la carretera Almedíjar-Ahín, descubriremos la Masía Mosquera abandonada a su suerte.

Se erige sobre una plataforma rocosa, a mitad del Valle, en un lugar estratégico, en una encrucijada de caminos..., Mosquera es un ejemplo excepcional de poblamiento rural aislado en la Sierra de Espadán, mucho más infrecuente que en otras zonas de la Comunitat Valenciana, como Els Ports o L´Alt Maestrat (Pablo Vidal González). 

Reponemos fuerzas en la plaza de la Masía (Término municipal de Azuébar) y regresaremos sobre nuestros propios pasos hasta Almedíjar.

Ruta interesante en la que el tramo del Valle de La Falaguera y Masía Mosquera valen por sí solos el esfuerzo de la misma. 

Una vez más la Historia se entrelaza en nuestro camino pues es oportuno recordar que en El Llibre del Repartiment, Folio 31 y Asiento 2242 (es el libro de registro donde los escribas del rey Jaime I anotaban las promesas de donación de propiedades para cuando terminara la Reconquista de Valencia) con fecha de 3 de Agosto de 1238, ya se hacía referencia a Mosquera.

Nota: El Track de esta ruta está disponible en la pestaña, Mi Wikiloc-Rutas en GPS, del Blog; invitándoles al mismo tiempo a que visiten la Galería fotográfica de esta ruta.
                         

sábado, 7 de noviembre de 2009

Garganta del río Palancia

Con mi querida sobrina Laura Sánchez Carrasco.
! Saludos !

Congosto

El Estrecho del Nacimiento o Rambla Seca (cauce sin agua).

sábado, 25 de julio de 2009

Desde Eslida a Chóvar por la Nevera de Castro y el Barranco de Ajuez



Iniciamos nuestra ruta desde Eslida, donde dejamos aparcado nuestro vehículo en el casco urbano.

Por la carretera buscaremos unos paneles que informan de varias fuentes, a saber: de Matilde, de Castro y del Barranc, donde se abre una pista asfaltada entre naranjos y un ribazo alto.

Muy pronto llegaremos al Picador de Cavalls y un poste con flechas direccionales y de ubicación nos informan de la encruzijada de caminos que representa.

Nuestro recorrido es el del PR-CV 138, y continuamos nuestra caminata hacia el Coll Roig.

Cruzaremos el Barranco de Castro y seguimos por la Colada Camino de Alfondeguilla, donde se observan marcas de pinturas de vivos colores, pues se juntan el amarillo, el rojo, el blanco y el azul, no en vano esta zona es encruzijada del PR y GR-36; nos fijaremos bien en las puntas de las flechas direccionales para no desviarnos de nuestra ruta.

Unos olivos flanquean nuestro camino hasta alcanzar una empedrada senda que en ascenso nos deja en pista forestal de tierra; antes, una preciosa estanquilla de madera y pintada con marcas del sendero nos asegura la dirección correcta.

El PR continúa en ascenso hacia el Coll Roig por una erosionada senda aérea a un costado de la pista que dejamos atrás, divisando hacia el Este el Puntal de L´Aljub cuando llegamos al Coll Roig, punto de encuentro y encrucijada de caminos serios en la Sierra Espadán (SL-CV 101, PR-CV 138 y GR-36).

Nos orientamos y hacia arriba en una cómoda senda para nuestros pies vamos ganando terreno mientras divisamos el emplazamiento del caserío de Eslida, que a estas horas de la mañana ya está completamente iluminado por los rayos del Sol.

Alcanzamos un collado que nos ofrece muchas posibilidades: inmediatamente hacia la izquierda y arriba nos llevaría hasta el Castillo de Castro (Alfondeguilla), hacia la derecha continuaríamos por el PR hasta Chóvar y hacia abajo en suave pendiente hacia la izquierda nos llevaría hacia la Nevera de Castro (Alfondeguilla).
Elegimos esta última opción que supone dar un pequeño pero intenso rodeo para más arriba después de visitar la Nevera enlazar con la pista PR que nos llevará a Chóvar.

Efectivamente desde la pista y junto a unos postes que informan de la Nevera de Castro nace una aguda senda en la que el último tramo de acceso a la Nevera es una senda de gran pendiente; serán unos 200 metros, no más, pero nos pondrán físicamente a prueba.

Afortunadamente cuando alcanzamos la Nevera de Castro, se olvidan las fatigas y disfrutamos de su privilegiado entorno. La característica silueta del Castillo de Castro nos observa desde su atalaya, perfectamente adaptado, a la agreste cumbre y es testigo de nuestra presencia en su dominios.
Aprovechamos para tomar algo de fruta y chocolatinas de nuestras mochilas y descansamos un poco antes de reanudar la caminata.

Encauzamos nuestros pasos hacia arriba hasta conectar con una pista que desemboca en otra mayor que es la del itinerario principal, junto a un depósito de agua, para extinción de incendios forestales (Chóvar) y que desciende sin pausa ofreciendo magníficas vistas de los cortados que se dibujan en el Barranco de Ajuez.

- La tranquilidad del entorno hace tiempo que se está viendo alterada por la constante ida y venida de las avionetas y helicópteros contraincendios que están refrescando la zona de Soneja y que sufrió el incendio del Bosque de Los Titonares (lo poco que quedaba de ellos y que eran los árboles más viejos que escaparon a un incendio anterior, intencionado como este último) -

A medida que vamos descendiendo por la pista forestal observamos el extraordinario paraje natural que nos rodea y que disfrutamos: impresionantes cortados rocosos y su intenso color rojizo contrastan con el bien conservado bosque de alcornoques que nos reciben con los brazos abiertos unidos a la verde y frondosa vegetación de helechos hasta que alcanzamos el Embalse de Ajuez.

Una vez visitado el mencionado embalse, remontamos el Barranco de Ajuez para llegar hasta la Fuente Fresca y de aquí a las Minas de cinabrio (Galería "El Socavón") que fue la última explotada en Chóvar (1966).

En contínuo ascenso conectaremos con la pista forestal (por la que habíamos descendido) que nos devolverá bien orientados hasta Eslida donde damos por finalizada la ruta de esta semana.

Senderistas: Vicente Gimeno y el autor.

Nota: El Track de esta ruta está disponible en la sección, Waypoints y Tracks, del blog.



sábado, 18 de julio de 2009

Descenso

Ladeamos hacia la vertiente del Barranco de Los Pozos.

Barranco de la Falaguera

Magnífico bosque.

Al monte Carrascal por la Rambla de Almedijar desde Azuébar




Desde Onda y a unos 43 km, por la CV-20, CV-10, continuamos por la A-7 (Salida 283 hacia La VallUixó), CV-2260, atravesaremos Sant Josep y continuando por la CV-230, llegaremos a Azuébar, municipio de la Comarca del Alto Palancia cuyo término se encuentra completamente dentro de los límites del Parque Natural de la Sierra Espadán.

Iniciamos nuestra ruta por el Camino de la Fuente del Sas (de donde procede el agua de la Planta Envasadora Municipal) cruzando la Rambla de Azuébar hacia el área recreativa de Las Carboneras. Al fondo a la izquierda podemos ver la pinada del área recreativa y a nuestra derecha más próxima un abrevadero de nueva construcción y en paralelo a la carretera.

La escena la preside el Monte Carrascal (880,700 msnm) con la figura y formas inconfundibles de su cuerpo redondo.

Pronto nos encontramos con el Paraje Las Carboneras, se trata de una zona recreativa con un frondoso pinar, mesas, bancos, fuente y paellero.
Una bella empalizada de madera se nos abre por la izquierda como hilo conductor hasta llegar a la Rambla y encruzijada de caminos; nos orientamos y dirigimos nuestros pasos hacia ´Sas Mosquera´.

Nos encontramos en la Rambla de Almedíjar y nos iremos adentrando en el Barranco de la Falaguera (Hierba falaguera o Helecho común) donde una explosión de belleza natural nos rodea, nuestros ojos son incapaces de abarcar y menos de contemplar tanta y variada vegetación en un extraordinario paisaje que caracteriza a Mosquera.

Nuestro entorno se ha transformado en preciosos y esbeltos alcornoques que cerca de la Rambla están pintados por las adelfas; la sinuosidad de los quercus suber y su porte nos empequeñecen a su paso, las ramas nos reciben entre contrastes de la luz del Sol que baña el escarpado relieve de Peña Blanca y las sombras nos cobijan en este magnífico y sin par alcornocal cargado de años y ´sacas del suro´ que nos enamora una vez más.

Esta Paraje de Mosquera es un lugar privilegiado de la Sierra Espadán y está considerado como uno de los mejores exponentes del bosque mediterráneo. Las sensaciones se agolpan al poder disfrutar de este regalo de la madre Naturaleza.
La pista de tierra se ensancha y bifurca, hacia la izquierda nos iríamos a la carretera de Almedíjar-Aín en un bonito paseo paralelo al Barranco y Valle de la Falaguera - ya conocido y recorrido en una ruta anterior - y hacia la derecha nos conduce a la misma Masía de Mosquera.

Una vez más me encuentro en la Masía de Mosquera para mi alegría y satisfacción y como buen anfitrión explico un poco de la historia de este paraje a mi compañero que hoy me acompaña, no en vano Mosquera es un ejemplo excepcional de poblamiento aislado en la Sierra de Espadán; y mientras disfrutábamos de este entorno aparecen unos compañeros senderistas: Bernardo Blasco, Ramón Briz y JoanFra Baeza, integrantes de la Penya ´Argilaga´de Alzira (Valencia).

Continuamos por la pista que llevábamos y dejamos la masía atrás con un ´hasta la próxima´y ya como grupo nos dirigimos hacia el Carrascal pero antes hacemos un alto en el camino y rodeados de alcornoques reponemos fuerzas entablando una animada y alegre conversación.

Una rocosa y preciosa senda se abre a nuestros pies flanqueada por jóvenes quercus suber y remontando la misma vamos ganando en altura hasta un collado que nos permitirá acceder al Carrascal; sufrimos el castigo de un Sol de justicia que nos nos va a dejar a partir de aquí y hasta nuestro regreso a Azuébar.

Encontramos restos de carboneras que testimonian el proceso de obtención del carbón, denominado carboneo y nos alegramos cuando encontramos las primeras fitas de piedras que nos marcan el camino correcto hasta la cumbre del Carrascal (hay que precisar que hasta aquí no hay ni marcas de pintura ni fitas de piedras).
El Carrascal se hace de rogar y para acceder a este monte hay que ganarse primero su respeto..., la ascensión es dura y se complica con sendas rocosas e importantes desniveles siempre acompañados de frecuentes fitas de piedras.

Una vez alcanzada la cumbre nos sorprenden los restos de trincheras de la Guerra Civil y el abundante y frondoso monte bajo que nos impide, a veces avanzar, hasta llegar al Vértice Geodésico Carrascal (Nº 64041) se puede decir que la cumbre está invadida por arbustos.

Disfrutamos de la panorámica que se nos brinda desde esta altura de 880,700 msnm y podemos ver el Pico Bellota, el Puntal de L´Aljub, Barranco de Partunes y Barranco de Billem en las caras opuestas del Carrascal; el rojo característico de las areniscas, las pedreras o calvas de vegetación (como me gusta llamarlas) que junto a las diferentes tonalidades de la vegetación conforman un espléndico paisaje que nos cuesta abandonar hasta que nos planteamos descender de su atractiva cumbre.

Por la senda marcada con fitas vamos descendiendo y ya vemos la primera marca del PR cuando nos vamos desviando hacia nuestra izquierda y por la vertiente del Barranco de Billem y Barranco de Los Pozos hasta llegar a Las Balsicas pero antes hemos visto el corcho preparado junto a nuestra senda después de la saca y el rojo descarnado de los quercus suber.

El trazado de la senda nos obliga a entregarnos a fondo por el desnivel de su pendiente y el Sol plomizo en este día de verano que no nos da tregua en esta amplia, descubierta y extensa loma que bajamos sin descanso. Pasamos junto a un sencillo pero sólido refugio que se encuentra a mitad de distancia del resto del desnivel que nos queda hasta que conectamos con el Barranco Vidal donde se allana el nivel convirtiéndose en una pista polvorienta que nos acercará hasta el Corral Nuevo donde muy cerca nuestros compañeros de ruta tenían aparcado su vehículo - damos por finalizada la ruta de esta semana - y amablemente nos acercan hasta Azuébar.

Ya en el pueblo y en el bar de la carretera junto al Paseo de las Carboneras nos refrescamos comentando la preciosa ruta que hemos llevado a cabo.

Senderistas: Carlos Llorens (Onda), Bernardo Blasco (Alzira), Ramón Briz (L´Alcudia), JoanFra Baeza (L´Alcudia) y el autor.

Nota: El Track de esta ruta está disponible en la sección, Waypoints y Tracks, del blog.


sábado, 11 de julio de 2009

De Ludiente a Fuente La Valentina por Masía de Benachera y Las Girabas



A unos 30 km, aproximadamente, desde Onda por la CV-20 y CV-194, travesía de Argelita y por una espectacular hoz labrada por el río Villahermosa, llegaremos a Ludiente.
Antes, el río describe un brusco giro allí donde se le une el Barranc Del Manzano.

Su término, tan densamente poblado como disperso en masías, podía contabilizar casi tanta población como en el propio núcleo, hace un siglo. Por el término de Ludiente mas de treinta masías conformaban este poblamiento disperso, en laderas, rellanos y terrazgos.

Nuestra caminata se dirige por la "rocha" hacia el puente, que una vez cruzado y atravesado brevemente el Barranc de Santa Ana (dejamos un nogal a la izquierda, atrás y abajo) alcanzamos el camino que rodea el cerro, animado por unos corrales (a la derecha de nuestra marcha).

Nos giramos para ver el emplazamienro de Ludiente en el fondo del valle y enmarcado por la Atalaya, hasta nuestro regreso en ruta circular en el que observaremos la fachada del caserío, pues la diferente perspectiva, nos permitirá hacerlo y no como ahora, que sólo se ve la parte posterior del mismo.

Nuestro camino es confortable y no tarda en acercarnos al Mas de Los Ingleros, con sus corrales y pajares abandonados. El camino transita por entre sus ruinas y nos aleja de ellas.

Amplia y cómodamente seguimos un buen trecho (veremos algunas construcciones abandonadas a nuestra derecha) hasta que una primera fita de piedras, nos desvia del camino y nos invitará a continuar por una preciosa senda entre pinos.
Como por encantamiento se acaba de transformar nuestro entorno, que nada tiene que ver con el tramo iniciado por el camino que ya dejamos. Nos encontramos en una senda, rodeados de pinos y enebros y por si faltaba poco con varias fitas de piedras que nos van informando de nuestra correcta dirección.

Terminada la senda que llevamos se abre un camino por el que alcanzamos un amplio paraje que de acuerdo a nuestro mapa topográfico se corresponde con Ermita Benachera (consultado con gentes de la zona, nos informan que no es correcto este nombre y que no se trata de una ermita sino de los restos de una masía..., sin precisar su nombre ...).
Efectivamente no vemos nada que la identifique como ermita y mas bien parecen los restos de una importante masía a tenor del emplazamiento (junto al camino), construcciones y su otrora, extenso maizal.

Retomamos el camino con incertidumbre y pesar al no tener identificada esta posición anterior en nuestra ruta. Una vez más ponemos de manifiesto la ausencia de postes y/o placas de información en la mayoría de las masías, que nos permitirían clasificarlas y ordenarlas para un posterior registro y protección de este extraordinario patrimonio que atesoran nuestras tierras y que tan poco se valoran.

Continuamos ascendiendo y la pendiente es importante, tanto, que podemos observar a lo lejos el Mas de la Pobla, a media ladera, y la Masía de Los Majuelos, en la misma cornisa de la Atalaya y hacia el NE de Ludiente, por la margen izquierda del río Villahermosa.

Un buen tramo tenemos que completar aún hasta que alcanzamos, en un recodo a la izquierda del camino, la Ermita de Santa Rosa de Lima.
Blanca, sencilla y preciosa ermita, acompañada de un pilón (pairón) en honor de San Vicente Ferrer y Santa Rosa de Lima.
Es un excelente momento de la mañana para descansar y tomar algo de fruta y chocolatinas de nuestras mochilas, mientras contemplamos esta singular ermita junto a unos viñedos.

Nuestra ruta sigue por un camino que serpentea junto a bancales de avellanos, maizales y algún otro frutal (con algunas señales de pintura del PR) hasta que se vuelve rectilíneo y nos conduce sin pérdida a la Masía de Benachera que se encuentra emplazada en el centro de un terrazgo labrado.
Una vecina nos informa que actualmente hay cuatro familias viviendo de forma permanente en Benachera.

Tenemos un pequeño conflicto con unos perros cuyo exceso de celo les lleva a impedirnos el paso - situación que solucionamos con cierta calma y satisfactoriamente para ambas partes - y sin ésta molesta compañía cruzamos la masía para dirigimos en fuerte pendiente junto a las torres de electrificacion hacia la singular Fuente de Lazaroyo, que destaca de su entorno por su cara pintada de blanca cal, así como la cruz blanca en la roca, que se divisan con nitidez desde esta parte de Benachera teniendo de fondo la imagen de la Masía del Cabezo Royo.

Dejamos atrás la fuente y abrevadero por una senda rocosa para cruzar la Vereda de Benachera a Sierra Alta.

Acusamos el descenso hasta que llegamos a la Masía del Cabezo Royo (en ruinas y deshabitada) estando emplazada en una cresta desde la que se domina el valle del río Villahermosa con el Castillo de Villamalefa y el Penyagolosa, al fondo. La estampa es extraordinaria en este día de verano, pues la niebla de ladera, ayuda al aportar pinceladas difusas.

El conjunto de la masía está formado por pajares, viviendas, establo y una era que se apiñan protegiéndose entre sí, pues el abandono y el olvido son grandes.

Una vez disfrutado de la quietud de la masía nos dirigimos por la pista forestal que desciende por la ladera derecha hacia Las Girabas.

Acusado y prolongado descenso entre pinos, algunos viñedos y adelfas, cuando cruzamos el barranco. Ya vemos en toda su extensión el Castillo de Villamalefa, hacia el N, cuando nos desviamos a nuestra derecha y encaminamos nuestros pasos hacia la Giraba de Arriba, en su latitud mas hacia el N que la Giraba de Abajo.
Las Girabas están compuestas por estos dos caseríos que a principios del siglo XX, contaban con unos 150 habitantes. Actualmente están permanentemente habitadas.

Cruzamos Las Girabas, en primer lugar la de Arriba y llegamos a la Giraba de Abajo, por la carretera hasta que vemos un puente sobre el río Villahermosa, que cruzaremos también, para llegar al Área Recreativa en el lecho mismo del río, pues la Fuente La Valentina, nos está esperando para refrescarnos con sus generosos caños.
Un momento de descanso nos relaja y revitaliza para ascender, de nuevo a la carretera y continuar nuestro regreso hacia Ludiente, disfrutando del fenomenal sistema erosivo del río Villahermosa, a la vez que veremos el caserío de Ludiente a nuestra llegada.
Con un paseo por entre sus calles daremos punto final a esta magnífica ruta circular que hemos llevado a cabo.

Senderistas: Vicente Gimeno, Carlos Llorens y el autor.

Nota: El track de esta ruta está disponible en la sección, Waypoints y Tracks, del blog.

sábado, 4 de julio de 2009

sábado, 30 de mayo de 2009

Bifurcación

Cirat hacia la izquierda. A la derecha al Salto de la Novia en el Barranco de Las Salinas

Desde La Alquería de Montanejos a Cirat por La Jarea y Las Viñas Viejas



El muy accidentado término municipal de Montanejos consta de dos núcleos urbanos, el principal Montanejos y otro más pequeño denominado La Alquería (a 1 Km aproximadamente del anterior y en dirección a Onda). Rodeado de altos montes: El Cabezo, El Frontón (966 msnm) y La Copa (848 msnm).
La Alquería de Montanejos concentra su caserío junto a la carretera y al barranco del mismo nombre.

De origen morisco cuando La Alquería de Abajo (La Alquería) y La Alquería de Arriba (Montanejos) formaban parte de la jurisdicción de Mont-alt (Montán). Con  la expulsión de los moriscos en 1609, el lugar de Montanejos quedó despoblado y abandonadas sus tierras, por lo que hubo de repartirse la tierra en lotes entre los cristianos, naciendo la enfiteusis.

El Conde de Montanejos, como señorío independiente ya de este lugar,  recibió el golpe definitivo por las Cortes de Cádiz (1810-1814) con el desmantelamiento del régimen señoríal.
La población de Montanejos aparece asentada en una meseta, en la margen derecha del río Mijares y entre las desembocaduras de dos de sus afluentes: El río Maimona y Montán, respectivamente. El Mijares se ensancha en una pequeña hoya.

El río Maimona tiene su origen al Sur de la Sierra de Pina, situada al SO de Montanejos. Se trata de un barranco que sólo lleva agua en algunos momentos del año, principalmente entre la primavera y el otoño.
Así pues, es muy recomendable hacer comprobaciones previas antes de practicar barranquismo en el famoso Barranco de la Maimona (imponente y angosto desfiladero de altísimos escarpes) entre estas estaciones del año para evitar desagradables sorpresas. 

Por su parte el río Montán es afluente de primer orden del río Mijares y su curso sigue la gran fractura  que separa el macizo de Espina del de Espadán.

A este marco extraordinario de la comarca del Alto Mijares, querido lector, hay que sumar el encanto de La Alquería (en la margen derecha del río Mijares, también) protegida por La Copa y Loma Zorrero al Norte y el Barranco de la Alquería, del río Mijares, que cruza el lugar de N a SE.   
Y es en La Alquería donde iniciamos la ruta de esta semana (Alquería es una palabra de origen árabe que significa pueblo pequeño).
Desde Onda por la CV-20 y a unos 39 km llegaremos a este núcleo de población menor donde podremos aparcar nuestro vehículo sin dificultad (hemos dejado aparcado otro vehículo en Cirat y que nos servirá de lanzadera cuando terminemos la ruta para llegar hasta aquí).

Seguimos un camino de tierra que arranca a la izquierda de La Alquería (Oeste) por la carretera en dirección a Montanejos. Pasaremos entre corrales de ganado y ladridos de perros  para conectar con una pista cementada (Senda del Castillo, SL-CV 104) pero nosotros no nos desviaremos a la derecha para subir al Castillo, sino que continuaremos por la misma hasta que se termina como tal y se prolonga, conviertiéndose, en una pista forestal.  

Mientras vamos ganando altura observamos hacia el NO la bella estampa del iluminado caserío de La Alquería y de Montanejos. Al fondo como testigo solemne El Frontón, cuya disposición estructural y relieve se asemejan a un frente de cuesta.  Hacia el Norte, La Copa y Loma Zorrero, y fijándonos muy bien hacia el NE y en el valle, La Artejuela (T.M. de Arañuel) que empieza a despertarse.

Esta bella composición dejaremos atrás cuando ya nos encontramos en la partida de La Jarea y el paraje de Las Viñas Viejas, cuyos topónimos, nos recuerdan a rebaños de ganado lanar y cabrío y a grandes viñedos, respectivamente (referidos a finales del siglo XIX y principios del XX).


 -  Son las 08:20 AM, ...un coche circula detrás de mí y le hago una señal para que pare y les pregunto por la Masía de Valdesánchez, casualmente y por fortuna para mí, viajaba en ese coche D. Eloy Chiva Pradas, nacido en la Masía de Valdesánchez (Cirat) en el año 1937. Me informa de su hermana ya fallecida Dª Regina Chiva Pradas, nacida tambíén, en la citada Masía en el año 1932 y de que en 1965 abandonó la Masía de Valdesánchez la última familia que la habitaba, Los Porcares, habiendo fallecido su último habitante en Montanejos. Al parecer algunos de sus descendientes viven en Onda. 
Mi agradecimiento a D. Eloy Chiva Pradas por su amabilidad e información.
-
Nuestros pies agradecen caminar sobre tierra pues la pista cementada ya se ha terminado; la Luna aún nos saluda, cuando a nuestra derecha vemos el Corral del Campero o Casa Blanca (como se le llama en Montanejos). La pista se dobla a la izquierda y hacia arriba, tanto que se puede apreciar hacia el NO, una breve pincelada azul del Embalse de Arenós. Hemos ganado altitud poco a poco y vamos tomando una mayor perspectiva sobre el valle. 

Después de un buen trecho y a nuestra izquierda nos encontramos con el Pozo Corral de Payon y muy cerca nos sorprende el Corral de Sandalinas. Entre sus ruinas se resisten, las paredes y un arco, como queriendo informarnos de la época en la que el ganado descendía de otras latitudes para invernar por estos lares - desde San Miguel (29 de Septiembre) fecha en la que se realizaba la subasta de los pastos, hasta Santa Cruz (3 de Mayo). 

Abandonamos el corral persuadidos por las abejas (colmenas) y nos reincorporamos, desde el collado y en suave descenso, a la polvorienta pista forestal que se alarga a nuestra vista flanqueada por alegres jaras y verdes enebros. 

Nuestra vista, hacia la derecha, nos muestra la Masía de Valdesánchez animándose nuestra caminata por los ciclistas de montaña que nos alcanzan en su carrera circular Montanejos - Masía de Bagán - Montanejos.
Hacemos un alto en el camino y a la sombra, tomamos algo de fruta y chocolatinas de nuestras mochilas, mientras saludamos y animamos a los valientes ciclistas.
La Masía de Valdesánchez está abandonada, invadida por la vegetación y  en ruinas (situada en la ladera de un monte y un conjunto de bancales la rodean sin tierras de cultivo). A finales del siglo XIX vivían en ella 12 personas que se redujeron a la mitad en 1960, hasta que en 1965 la abandona su última familia (recordamos las emotivas palabras de D. Eloy Chiva Pradas contemplando la masía bajo una Luna que aún resplandece en esta mañana soleada de primavera).  

Un buen repecho nos aguarda y una vez superado se vuelve parejo cuando nos encontramos a nuestra izquierda, las ruinas de la Masía de la Tejería hasta que llegamos a la cabecera del Barranco de la Losa donde se encuentra la Masía de Bagán (Montán) y encuentro importante del GR-36, Montanejos y Cuatro Caminos (Cirat, Montán, Higueras y Torralba del Pinar). 

Se da la circunstancia de que es punto de avituallamiento de la carrera ciclista por lo que hacemos caso a la invitación y nos refrescamos con ellos. 

Partimos pronto por la pista que desciende junto a la Masía hasta una bifurcación señalizada con una estanquilla y flechas direccionales de madera (hacia la derecha y muy abajo llegaríamos cruzando el Barranco del Vaquero hasta el Corral y Fuente de Felicia desde donde se divisa la Masía del Retor, ya en el término municipal de Montán).

Nuestro próximo objetivo es Cirat, por lo que hacia la izquierda y arriba, llegaremos a Cirat. Apretamos el paso porque el Sol nos acompaña con excesiva efusión y la umbría es ajena en este último tramo.
Con razón, ... nos encontramos en La Solana, parapeto rocoso fuertemente iluminado, y a lo largo de su estirada y prolongada base, mucha vegetación arbustiva, salpicada de enebros, flores multicolores y pinus pinaster, que a su vez flanquean esta pista, mientras el Penyagolosa nos observa. 
Nuestra altitud nos permite tener una amplia visión del verde paisaje y observamos como serpentea la pista delante de nosotros hasta que alcanzamos las ruinas de un corral de ganado y de caballería abandonado, junto a un cruce de pistas (en forma de T) debidamente señalizado con flechas direccionales de madera y pintadas de colores - hacia la izquierda y adentro iríamos a la Fuente La Carrasca, partida del Rosaire y su magnífica Vista Panorámica.

Por nuestra parte rechazamos la opción anterior y por la derecha, pasamos por delante de las mencionadas ruinas y por la polvorienta pista forestal alcanzaremos la última bifurcación que nos llevaría por la derecha hasta el Barranco de Las Salinas y su famoso Salto de la Novia (publicada en el blog).
Nosotros nos vamos por la izquierda y llegaremos hasta la Estación de Vigilancia y Control de la Calidad del Aire, pasaremos junto al depósito municipal de agua potable, piscina municipal y complejo polideportivo para adentrarnos en Cirat.

Un paseo por sus típicas calles nos relaja dando por finalizada la magnífica ruta de esta semana.

Senderistas: Vicente Gimeno y el autor.

sábado, 11 de abril de 2009

Flechas direccionales

El Pozo Negro

Barranco de las Salinas

Cirat es un municipio de la Comunidad ValencianaEspaña. Situado en el interior de la provincia de Castellón, es una población singular del Alto Mijares. Cuenta con 206 habitantes (INE 2020). En la documentación del segundo Fuero de Daroca (1142) se escribe como Cirab.


De Cirat a Fuentes de Ayódar por la Masada



Desde Onda y por la CV-20 encontraremos la población de Cirat a unos 31 km de distancia por una agradable carretera y ya cuando divisemos Cirat se observa su localización en las proximidades del fondo aluvial del río Mijares. Estamos en el tramo central del valle.

Encima del pueblo se extiende el antiguo cauce del Barranco de la Losa, que fue capturado por el de las Salinas (desde el Castillo de Cirat se observa tan cercano como extraordinario y altivo). En el fondo de su cuenca, entre el bloque de la Noguerica y el Campero, se encuentra Cirat.

Sirva esta bella postal a modo de introducción de lo que mas tarde nos reservaba el día, en una inestable primavera con lluvia y al atardecer con niebla, mucha niebla..., que terminó envolviéndonos a nuestro regreso a Cirat.

La Villa de Cirat es la capital de la comarca del Alto Mijares a la que pertenece. Está situada en un pequeño rellano y junto a la margen derecha (meridional) del río Mijares, sobre terreno Triásico (margas yesosas).
El río Mijares que cruza su término de Oeste a Este en un recorrido sinuoso, unido a su geografía abrupta surcada por barrancos y montes de casi 1.000 m de altitud, le confieren un carácter tan especial como amable y hospitalario.

Aparcamos nuestro vehículo y nos dirigimos al bar de la plaza para tomar un café (aún no son las ocho de la mañana...) cuando nos llama agradablemente la atención una azada, puesta con mimo, junto a la puerta del bar. Sin duda una bella estampa de la laboriosidad de Cirat. Tuvimos ocasión de compartir un momento de charla con su dueño para comentar nuestra ruta y sobre Pandiel (primer asentamiento de lo que mas tarde sería el actual Cirat) y que se encuentra en ruinas.

Nuestro itinerario nos llevará desde la comarca del Alto Mijares (Cirat) al Parque Natural de la Sierra de Espadán (Fuentes de Ayódar).

Cruzamos el pueblo para pasar junto al Palacio fortificado de los Condes de Cirat (siglo XIV) y actualmente transformado. Junto a él se encuentra la Torre del Conde, antaño comunicada con el Palacio, mediante un paso elevado y que alimenta toda clase de leyendas populares. Nuestros pasos van dirigidos hacia la Avenida de la Jara Macil, y por una pista asfaltada, vamos dejando atrás unos corrales y una era hasta que llegamos a un camino que sigue por la margen izquierda del Barranco de Las Salinas, donde el discurrir de las aguas forman unas piscinas naturales (en realidad son pozos naturales) que hacen de zona de baños, nos encontramos con el Pozo de la Caldereta, la Bañera y el Pozo Negro, entre otros.

Cruzamos el barranco no sin antes admirar sus matices y colores iluminados por la lluvia que empezaba a llegar. Nuestro camino ha virado y remonta convertido en pista forestal por la margen derecha del barranco. Vemos unas flechas direccionales de madera y pintadas, en parte, de vivos colores que tanto nos gustan y que confirman nuestra correcta dirección (color rojo) con algunas rutas más.

Cirat se va quedando atrás, abajo y hacia nuestra izquierda a medida que avanzamos por esta amable pista forestal que nos permite divisar (desde arriba)  la zona de acampada habilitada junto al río Mijares.

Alcanzamos la Casa de Cueva Honda que se encuentra en ruinas y delante de nosotros, en nuestro flanco izquierdo, se nos muestra la Cueva Honda - lugar de refugio de ganado ovino y sus pastores que junto a los rebaños de Aragón solían arrendar el cuarto de Las Sabinas.  Nos encontramos ya en la Partida de Planes donde hay una balsa y muy próximo a la misma en un cruce en el camino existe un desvío hacia la izquierda con una flecha direccional de madera que nos informa de El Tormo (ya estamos pensando en hacer esta ruta...) y otra flecha que nos informa del Mirador de Cirat (2 Km) continuando en la misma dirección.

Nos maravillamos del entorno que nos rodea pues divisamos desde nuestra perspectiva como nuestro camino forestal serpentea adornado por aliagas que salpican el paisaje con sus flores amarillas junto al romero florecido y abundantes ejemplares de pino rodeno. Desde el Norte Penyagolosa nos observa y nos complace su recortada silueta en un paisaje lluvioso que no nos abandona.

El itinerario continúa en ascenso por este camino forestal, con marcas alternas de pintura roja sobre algunas rocas, a modo de hilo conductor hasta que en otro cruce de caminos observamos una señalización hacia la derecha - Mirador de Cirat (1 Km) - que es un balcón natural hacia la cuenca de Cirat; también se encuentran otras flechas direccionales de madera que nos informan y tranquilizan pues constatan nuestra correcta dirección.

Ya acertamos a divisar la Masía del Conde, delante de nosotros, que una vez rebasada nos llevará a una bifurcación de caminos - hacia la izquierda nos iríamos al Corral de los Muertos - y continuando por nuestro camino (una boca contraincendios de color rojo contrasta con los arbustos que la rodean) llegaremos al Barranco de Macasta. 

En este punto coincidimos con el masovero de las Masías del Conde y Macasta y después de saludarlo disfrutamos de unos momentos de conversación. Estamos en los Zailes.

De nuevo, flechas de madera, en un cruce de caminos y que nos indican: 
Macasta, hacia la derecha, perteneciente al término municipal de Torralba del Pinar, con la Fuente Macasta mas próxima y su Masía, precedida de una masa forestal plena de carrascas y Fuentes de Ayódar hacia la izquierda. 

Dirigimos nuestros pasos en dirección a Fuentes de Ayódar cuando nuestro itinerario atraviesa una amplia depresión por donde circula el arroyo de Macasta. La hondonada del Barranco de Macasta es abierta y de suave pendiente, continuando por camino forestal nuestra caminata. El intenso amarillo de las flores de las aliagas predomina por donde se pose nuestra mirada pues es muy denso el matorral y escasa la ocupación agrícola en los bancales.

Encontramos una flecha direccional que nos informa - Montán - cuando el camino de tierra se termina y se transforma, a veces, en un parcheado camino de hormigón que sinuosamente desciende buscando con ansia la Masada. Una breve pero preciosa senda, corta la primera curva del camino, para continuar por el mismo hasta una bifurcación con flechas direccionales: Montán y Masada. 

Se distinguen entre los pinos las ruinas del corral de ganado, denominado "El Corralico", en el fondo del Armajal (hondonada mas baja y casi cerrada, como una cubeta) a medida que descendemos por la pista y nos desviamos hacia la derecha obedeciendo la flecha direccional - Fuente la Masada - para refrescarnos y descansar bajo su lentisco.
Efectivamente en la Masadica y a 740 msnm, hallaremos un lentisco monumental cuya edad estimada es de 200 años. Posee una altura de 3,50 m y el diámetro de su copa es, en orientación N-S de 10 m y de E-O, de 5 m, a pesar de ser un arbusto. Enraizado en un muro este arbusto está catalogado como notable y singular. Es un auténtico monumento natural que hay que cuidar y proteger.
Se trata del lentisco de mayores dimensiones de la Comunidad Valenciana.

Después de refrescarnos en la fuente y disfrutado del hallazgo regresamos sobre nuestros propios pasos para alcanzar "El Corralico", a nuestra derecha ya detectamos la llegada del río Chico que deja una huerta y el molino de trigo del tío Alfredo que funcionó hasta 1940 y que actualmente se encuentra en ruinas. Salimos del Armajal y por la ladera Sur de la Solana (743 msnm y orientación nordeste) nos acercamos a la población de Fuentes de Ayódar.
   
Un paseo por sus calles nos llevará hasta la Fuente El Cañar donde descansamos y recuperamos fuerzas con fruta y chocolatinas, de nuestras mochilas, además de refrescarnos. 

Iniciamos nuestro regreso hacia Cirat sobre nuestros propios pasos. La niebla y la llovizna serán nuestros molestos compañeros y tan fieles que no nos dejarán hasta que completemos esta larga y lineal ruta que nos ha llevado mas de ocho horas para culminarla. Magnífica experiencia en un extraordinario marco y que tan felices nos ha hecho.

Senderistas: Vicente Gimeno y el autor.