San Vicente de Piedrahita es una localidad perteneciente al municipio de Cortes de Arenoso, ubicado en la comarca del Alto Mijares, en la provincia de Castellón, comunidad autónoma de la Comunidad Valenciana, España. En 2020 contaba con 120 habitantes.
El pueblo está al sur del término de Cortes, sobre el denominado collado de Piedrahita y cerca de donde se encuentran el río Mijares y el río de Vilamalefa .
Ruta homologada (parcialmente), dextrógira, y circular, que sigue la directriz SO-NO-SO-N-SE, y que tiene todo su recorrido dentro de los límites del término municipal de Cortes de Arenoso.
MASÍAS
"Existe constancia de una abundante presencia de asentamientos dispersos (“curtes”, en latín) en el término municipal de Cortes de Arenoso desde, al menos, la Baja Edad Media.
Las masías, en Cortes de Arenoso, son conjuntos edificados en piedra en seco, en lugares orientados a sur y con una posición dominante sobre el paisaje o en sitios llanos (más raramente). Junto a la masía, hay asociados no solo campos de labor, delimitados y sustentados también por piedra en seco, sino otro tipo de construcciones agropecuarias o hidráulicas: azudes, balsas, acueductos, canales de riego y fuentes.
Precisamente, la proximidad a una fuente, propia o compartida, es uno de los elementos que inequívocamente, aparece en todas las masías. Como es lógico, la disposición de agua en la misma masía, le confería un valor añadido.
Toda la vida en la masía estaba pensada para la autosuficiencia, lo que las hace un paradigma de la sostenibilidad y un verdadero tesoro etnológico. Las masías, unidas entre sí por una red de caminos que, a modo de sistema sanguíneo, alimentaba el territorio y lo mantenía vivo y controlado, ofrecían a sus habitantes todo lo necesario para llevar una vida ausente de cualquier lujo y directamente vinculada a las estaciones del año, las cosechas y el cuidado del ganado. Lo que se pudiera obtener de la actividad agrícola y ganadera debía servir para cubrir la totalidad de las necesidades de la población; el resto, era una frivolidad a la que rara vez se tenía alcance.
La vida era, por tanto, muy dura e imprimía carácter, sobre todo para aquéllos que ni siquiera eran propietarios de la casa en la que vivían y de las tierras que cultivaban, y debían entregar parte de su rendimiento, al amo. En muchos casos, la vida era tan dura y la ausencia de toda comodidad tan evidente, que las casas ni siquiera tenían encaladas las habitaciones interiores y el único elemento accesorio que existía en algunas de ellas, era un espejuelo empotrado en una de las paredes del zaguán.
Senderos coincidentes: PR® CV 111.2 San Vicente de Piedrahita - Cortes de Arenoso.
Aconsejamos realizar esta espectacular ruta en épocas menos calurosas. El otoño es una época ideal para hacer senderismo, cuando las temperaturas bajan y los colores otoñales empiezan a aparecer.


