domingo, 3 de agosto de 2008

Embalse de Benitandús y los Órganos de Benitandús


Postal del Embalse de Benitandús


Vista del Embalse de Benitandús


Embalse de Benitandús


La Sierra de Espadán cuenta con dos pequeños embalses: el de Ajuez en Chóvar y el de Benitandús.

El Embalse de Benitandús fue construido en el año 1953 por la Confederación Hidrográfica del Júcar a petición de la Comunidad de Regantes de Onda.


Dicho pantano permite el riego de este término municipal, mediante un canal de 6 Km de longitud, que conduce el agua desde el embalse a las acequias de riego ya existentes anteriormente.

La cola del Embalse de Benitandús


Hacia el Embalse por Benitandús


Los Órganos, desde Benitandús


Regresando a Benitandús


Por la carretera a Benitandús


Barranco del Alcornoque


Desfiladero, para descender de los Órganos


Horno de Cal, aproximación


Vista superior del Horno de Cal


Vista general del Horno de Cal


El pico de Espadán, visto desde los Órganos de Benitandús


Benitandús, a nuestros pies


Curiosas formas rocosas


Vista de los Órganos de Benitandús


Los Órganos de Benitandús


Vista de Benitandús, desde los Órganos


Vista del Embalse de Benitandús, hacia el NE


Bifurcación de sendas


Senda hacia los Órganos de Benitandús


Iglesia de la Virgen de los Desamparados


Benitandús


Benitandús - Los Órganos de Benitandús - Horno de Cal - Embalse de Benitandús

Benitandús, es una aldea a 3 Km al NE de Alcudia de Veo, a cuyo término municipal pertenece y situada al pie de un elevado monte, enclavada en la Sierra de Espadán y situada geográficamente en la cola del Embalse de Benitandús o Embalse de Onda.

En el censo de habitantes del año 2001, tenía 2 habitantes. Actualmente su población es estacional.

Llegaremos tras recorrer en coche unos 8 Km desde Onda, por la CV-223, en dirección a Alcudia de Veo, pasado el cruce con Tales y a la izquierda de la carretera, entre chopos y eucaliptos que nos van anunciando de su proximidad.

Un estrecho puente, con barandilla metálica nos permite el acceso a un desolado y desvencijado claro que en su día fue la plaza del pueblo de Benitandús.

El edificio que destaca en esta plaza es la Iglesia de la Virgen de los Desamparados, frente al río y junto al cauce. En realidad lo único que queda en pie es su fachada, en mal estado de conservación, sin cubierta y que amenaza con derrumbarse, prácticamente en ruinas. En la parte superior vemos el campanario que llegaría a tener dos campanas (se observan los restos del yugo de una de ellas). Flanqueando la puerta principal, dos pilares de ladrillo y rematados con capiteles. La Iglesia es pequeña y de una sola nave.
Nos informa un vecino que los restos del cementerio se trasladaron al cementerio de Alcudia de Veo.

Como curiosidad, destacaremos, que este pequeño núcleo de población, tiene una única y larga calle, que sigue paralela a la margen derecha del río Veo hasta que se pierde en las proximidades del Embalse de Onda. Pasada la plaza, hacia el Embalse a nuestra izquierda y junto al río, vemos que mana una fuente y nos refrescamos en ella. Sus edificios de viviendas se encuentran dispuestos a la derecha de la calle y alineados (es la única disposición posible) ya que a la izquierda discurre el río.
Fiestas: El segundo domingo del mes de Mayo se celebra la fiesta de La Amparadora, recuerdo hace muchos años ya que se engalanaba Benitandús con gallardets y se tiraba traca. Era famosa la paella del día de la Amparadora.
Se hacía noche, con tiendas de campaña y se bañaba la gente en el río, era un día festivo, lúdico y con mucha convocatoria por parte de todos los pueblos del alrededor, tanto grupos de jóvenes como de mayores y era bastante difícil encontrar un hueco para cocinar la paella ese día tan festivo.
Hoy en día se celebra únicamente por los pocos propietarios de Benitandús seguidos de otros vecinos y amigos muy próximos, que con buen criterio continúan con una tradición tan bonita como sana.

Hemos podido observar que en los últimos años se han reformado algunas de sus casas, otras permanecen cerradas, algunas abandonadas... y todas ellas, conviven, junto con algún proyecto de construcción de viviendas adosadas.

Rodeado Benitandús de un entorno natural privilegiado que nos sorprende y que vamos a conocer en esta ruta.

Ya visitado Benitandús, cruzamos el puente conocido y salimos a la carretera, veremos marcas de sendero PR (Pequeño Recorrido, color amarillo y blanco) y por el arcén izquierdo, en dirección a Tales, a unos 300 m, a nuestra izquierda y hacia arriba, veremos nuestra senda pedregosa con marcas de PR en su inicio.
Comienza una dura ascensión tan de mañana..., las vistas del Embalse de Benitandús con el Sol iluminando y reflejando desde el Este, son magníficas. La senda se bifurca ante un poste de madera con flecha direccional. Si continuamos la senda nos llevará a Sueras (nuestra próxima ruta) y si nos desviamos por la nueva senda hacia la izquierda y arriba nos llevará hacia los Órganos de Benitandús.

Así lo hacemos y continuamos ascendiendo en una dura y empinada marcha que nos obliga a emplearnos a fondo, menos mal que la frondosidad de los alcornoques y pinos, nos dan sombra y cobijan de los duros rayos del Sol, en esta mañana implacable de verano. Pero cuando alcanzamos los 727 msnm, ya no hay sombra que nos cobije y a pleno Sol recorremos los Órganos de Benitandús, al borde del precipicio y disfrutando de unas magníficas vistas, en primer lugar de los riscos rojizos que a pleno Sol se nos descubren mas intensos, si cabe, desde estas alturas.

Efectivamente, es un impresionante paraje geológico con curiosas formaciones rocosas, creadas por la erosión de las aguas y se les denomina así porque sus picachos paralelos se asemejan a los tubos de un órgano.
Podemos ver: Onda y su actividad industrial..., Castillo de Onda, Tales, Embalse de Benitandús y Benitandús (a nuestros pies), el Espadán, la Rápita..., estamos abrumados por el verde paisaje de las montañas que nos rodean como fondo en esta maravilla que ha esculpido la Naturaleza en las rocas.

Remontamos la senda, alejándonos de los Órganos y volvemos a entrar en zona de alcornoques (algunos de considerable porte). Ya en la umbría, decidimos tomar algo de nuestras mochilas y descansar un poco. Con fuerzas renovadas continuamos por la senda ascendente y podemos ir viendo algunas trincheras y placas de corcho de la última "Saca del Suro" que ha dejado al descubierto el rojizo de los Quercus. Un corral abandonado a nuestra derecha y el pino de "tres forques" (tres troncos nacen de un solo pino) nos saludan a nuestro paso, antes de alcanzar una larga trinchera junto a la senda.
Alcanzamos a ver "Las Dos Tetas" desde nuestra posición, así como la Rápita y un cruce de sendas, junto a un Horno de Cal o Calera, decidiendo no prolongar mas esta ruta de hoy. Iremos explorando estas sendas en sucesivas caminatas.
Este Horno de Cal, es un auténtico e importante hallazgo.
Observamos sus ruinas y vemos que corresponde a una construcción tradicional, de fábrica o planta circular, cerrado con bóveda (derrumbada). Dentro del horno se amontonaban piedras calcáreas (depósitos sedimentarios de carbonato cálcico), popularmente llamadas caliches, del latín: calx, cal y usando leña como combustible, durante 10 ó 12 días, se calcinaban estas rocas calizas alcanzando unas temperaturas entre 900 y 1200º C.
Sometido el material a estas condiciones, se produce una reacción química, pues el carbonato es inestable y pierde una molécula de óxido de carbono. Éste reacciona violentamente con el agua, haciendo que alcance el agua, con su contacto directo, temperaturas de 90º, por eso si entra en contacto con seres vivos, deshidrata sus tejidos (ya que éstos están formados por agua).
Hay, inmediatamente una nueva reacción química, al entrar en contacto con el aire, que hace que la masa se endurezca. La cal forma, así, una parte importante, en las formulaciones de mortero, especialmente a la hora de enlucir paredes.
Un vecino nos informa que la mayoría de los bancales de esta zona están hechos con mortero fabricado con la cal preparada en este Horno del término municipal de Alcudia de Veo.
La cal se ha usado desde la mas remota antigüedad de conglomerante en la construcción (llamado mortero) y como revestimiento para pintar, encalar, muros y fachadas de los edificios, así hemos podido constatar que nuestros mas bellos pueblos se engalanan, encalando sus fachadas. Encontramos otras utilidades en la depuración de aguas o en la prevención de plagas en el cultivo de la vid.
Regresamos por la senda que nos había llevado hasta el Horno de Cal, en progresivo descenso, primero entre grandes rocas que nos flanquean a nuestro paso bien dirigido por las fitas de piedra que abundan en este descenso, para continuar en vertiginosa bajada con muchas piedras sueltas y que nos llevará al Barranco del Alcornocal en la Partida del mismo nombre, donde encontramos, unas construcciones junto a una alberca de riego y Fuente del Alcornocal, que nos refresca.
Continuamos por la senda de la derecha y vemos unos cipreses antes de alcanzar la carretera y por el arcén izquierdo y hacia Tales muy pronto en una suave curva ya se ve Benitandús, por lo que hemos completado una ruta circular.
Cuando alcanzamos Benitandús, nos adentramos lo que podemos hacia el Embalse, junto al cauce del río y con tristeza observamos la suciedad en el entorno, propio de algunos seres incívicos que no utilizan las papeleras.
Deberían conocer que la valiosa vegetación que cubre estas montañas ha hecho que la Consellería de Medi Ambient, la proteja con la figura de Microrreserva de Flora (por cierto, no hay ni una sola indicación ni información al respecto). Efectivamente, a lo anterior hay que añadir que hay ejemplares de gran porte, entre los que encontraremos alcornoques, carrascas y pinos, así como algunos ejemplares de castaños aislados en su vertiente de umbría.
Como quiera que ya no podemos avanzar mas decidimos regresar al coche y por la carretera dirección a Tales y en un pequeño claro a la derecha podemos aparcar.
Tranquilamente se puede observar el Embalse de Benitandús (332 msnm) y además existe un pequeño camino por debajo que nos llevará hasta el mismo nivel de las aguas lo que hará que terminemos de disfrutar de unas magníficas estampas paisajísticas, de la importancia de su enclave y del maravilloso entorno natural que hemos saboreado hasta el final.
Senderistas: Vicente Gimeno, Jorge Vidal y el autor.