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sábado, 14 de marzo de 2015

Castillos, Torres y Fortalezas de la Sierra de Espadán: Castillo de Tales


El Castillo de Tales, localizado en una colina, se encuentra en ruinas y de él se conservan muy escasos restos. Se pueden observar: parte de un lienzo de sus murallas y entre la maleza, algunos basamentos de murallas, torres en muy mal estado y, en muchos casos, apenas visibles.

Se encuentra en este estado de ruina, abandonado y presa del olvido desde el siglo XIX..., donde fue escenario de la Primera Guerra Carlista, en 1839, cuando el ejército del general O'Donnell (tropas Liberales) derrotó a las tropas del general Cabrera (tropas Carlistas) atrincheradas en el Castillo de Tales.

Como consecuencia y a raíz de estos cruentos combates tanto el castillo como la población de Tales quedaron arrasadas y como recuerdo inolvidable aparece en el escudo de Tales una figura alusiva, consistente en un hombre armado con una piqueta que descarga golpes sobre los muros de su arruinado castillo en señal de destrucción.

Su núcleo urbano se sitúa en la ladera de una pequeña montaña a orillas del río Veo, en el valle que forman las últimas estribaciones del Parque Natural de la Sierra de Espadán y la llanura de la Plana.

Los orígenes de Tales (municipio de la provincia de Castellón) perteneciente a la Comunitat Valenciana (España) en la Comarca de la Plana Baixa, se corresponden con los de una antigua Alquería musulmana. 

Consta en el Llibre del Repartiment, Vol. I y asientos nº 71, 820 y 1.208, que el monarca Jaime I efectúa una donación - que nada tiene que ver con la repoblación pues se trata de concesiones por las que el monarca premia a los que le ayudan en la conquista de Valencia -  a favor del noble aragonés Ximén de Fóces a quien se le entrega la Alquería de Tales.

En 1242, una vez constituido el Reino de Valencia, Ximén de Fóces acude al servicio del rey Jaime I, cediendo la propiedad de Tales a favor del Guillém de Rocafort.

La población de la época estaba compuesta por dos comunidades: la musulmana y la cristiana, teniendo cada una de ellas su respectivo Alcalde y Cadí (Juez).

Para evitar problemas, el rey Jaime I concedía la Carta de Gracia y Seguridad, el 29 de Mayo de 1242.

Por esta Carta se respetaba toda la forma de vida de aquellos pueblos según tradición y religión musulmana, obligando a los cristianos a no molestarles ni a impedirles el practicar sus costumbres, así como se les respetaba sus mezquitas, escuelas, fiestas, cementerios y heredades, disfrutando casi de tres siglos de plena autonomía.

Se sabe que la Alquería de Tales fue dada a repoblar por primera vez en la Carta Pobla de 1248, aunque más tarde, el 13 de marzo de 1256, Jaime I da Tales para su nueva repoblación a Pere Castellnou, a quien tradicional e históricamente se le atribuye la fundación de la actual población de Tales (Llibre del Repartiment, Vol. II, Asientos nº 976, 982, 984, 985, 993 y 1.010).

El 31 de mayo de 1258, Jaime I da licencia a Bernat de Juneda, vecino de Onda, para que repueble con moros las Alquerías de Artea, Tales y Sueras,  como así consta, también, en el Llibre del Repartiment, Vol. II, Asientos nº 976 a 982, 984, 985, 993 y 1.010. 

Tras la expulsión de los moriscos en 1609, Tales quedó prácticamente deshabitada y fue repoblada, en 1616, con cristianos viejos por iniciativa del Real Comisario de la Orden de Montesa, Germano Garcerán. 

Tales perteneció al municipio de Onda hasta su segregación en el año 1842.

UBICACIÓN: Tales (Castellón). COMARCA: La Plana Baixa. CATEGORÍA: Edad Media. Siglo: XII  y Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.  

ALTITUD: 288 msnm COORDENADAS: Lat. Long. (WGS84) 39.945908 -0.30920000

Enlaces: 

Bibliografía: Grupo MSJ

sábado, 17 de enero de 2009

El Gorgo y Masía del Tristán

De nuevo caminamos por estas extraordinarias tierras del Alto Palancia, y que geográficamente corresponden al S de la provincia de Castellón .

Nuestro objetivo, esta vez, es coronar la cumbre de El Gorgo (907 msnm), cumbre señera de la Sierra Calderona, y visitar el que hasta hace poco (unos 3 años aproximadamente) era el albergue de montaña del Tristán (750 msnm) en el que en su día se podía descansar, pernoctar y comer, hasta tenía un guarda y estaba gestionado por el Centre Excursionista de Valencia.
A unos 67 Km, desde Onda por la A-23 y N y en la rotonda de la A-23, emplazada frente a Geldo, y pasando por debajo del puente de la vía férrea, tomaremos el Camino de Cabrera a Coronel, pasando por el Collado de los Cuatro Caminos, olivera Morruda (milenaria) y desvío a la izquierda y hacia arriba (rechazando continuar hacia el Barranco de Agua Amarga y Masía de Ferrer, que quedarán a nuestra derecha) por una pista forestal desigual, tras un incómodo trayecto, podremos dejar aparcado nuestro vehículo en un amplio claro junto al poste de madera y flechas direccionales del GR 10, que nos informa de varias y distintas rutas senderistas.
Nos encontramos en el término municipal de Segorbe (Castellón).

Con una temperatura de 3º C, en una mañana fría de invierno, despejada y sin viento, iniciamos nuestra caminata por la misma pista forestal que llevábamos con nuestro vehículo, pero aquí se torna mas amplia y regular, para nosotros. Veremos un panel informativo de la Consellería y que nos informa: Tristany i la Mina.

Pronto nos encontramos con una bifurcación de la pista forestal. Nuestra ruta es hacia la derecha, donde veremos a los pies de un robusto pino, una fita de piedras acompañada de una pequeña flecha direccional de madera con las marcas del Sendero Local (blanca y verde) que nos informa de El Gorgo.
A nuestro regreso y llegado a este mismo punto, continuaremos ascendiendo y hacia la derecha por la pista forestal que habíamos dejado y que nos llevará, sin pérdida, a visitar la Masía del Tristán.

Continúa el camino forestal tomando suave altura y siempre acompañados por fitas de piedras y marcas del SL.
Nos encontramos, ya, en el término municipal de Gátova (Valencia) por lo que ya hemos cruzado la provincia de Castellón hacia el S.

Tras un corto recorrido llegamos a un collado cuando el camino forestal va descendiendo y veremos una fita de piedras a nuestra derecha que nos indica el sendero ascendente a seguir.

Todo el recorrido, a partir de ahora, hasta alcanzar el Collado Villacampa se hace por monte bajo, haciendo las delicias del senderista, pues vamos acompañados de plantas arbustivas en una densa vegetación que con sus variadas formas, matices y colores decoran esta preciosa senda; este agradable sentimiento entra muy pronto en contradicción pues la senda que nos espera está plena de rodeno poniendo a prueba la calidad de nuestras botas de montaña y a nuestros tobillos.
En las proximidades encontraremos las ruinas de un corral de ganado.

A medida que vamos avanzando y alejadas de la senda se pueden observar las negras huellas en el suelo como testimonio de los restos de las carboneras y lo que queda de las construcciones que utilizaban los hombres para permanecer en ellas, mientras duraban las tareas del carboneo, días enteros y durante el tiempo que hiciera falta, hasta terminar con su esforzada labor que completaba la economía doméstica en tiempos duros y difíciles que les tocó vivir.

Cuando alcanzamos una encrucijada, una nueva fita de piedras colocada a la derecha nos indicará la dirección a seguir abandonando la senda que llevamos (frente a nosotros observamos una cruz con troncos secos, para advertirnos de que no continuemos recto).

Dejada la senda ascendemos por el camino forestal que se nos brinda hasta que alcanzamos una bifurcación en el Collado Villacampa y si giramos la vista hacia atrás divisaremos en toda su extensión este Collado, incluido el corral en ruinas y la cumbre y antecumbre de El Gorgo.

Cuando llegamos a esta bifurcación en este Collado, saludamos de nuevo, a unos cazadores gatoveros que amablemente, siempre nos han ayudado en nuestros encuentros en la montaña y ya han sido varios; juntos observamos huellas y rastros de jabalíes.

Seguimos la senda de la izquierda en dirección S, la senda de la derecha nos llevaría en dirección N hacia Gátova y Cueva Sacañet.

Un ascenso rápido con piedras de rodeno sueltas y flanqueados de árboles y vegetación, nos esperan, hasta alcanzar un segundo collado que es un paso entre montañas.

La vista panorámica desde aquí ya es maravillosa pues a estas horas de la mañana el Sol ya está alumbrando, aunque parcialmente estas montañas, y las luces y las sombras salpican el paisaje.

Reanudamos el ascenso y la senda se embellece a cada momento, ...ahora con los pinos y sus formas, ahora con las rocas pintadas de blanco y verde, ahora con los restos de una carbonera, ahora con el atractivo y rojizo rodeno..., que tanto nos gusta.
Efectivamente, llegando a las proximidades de El Gorgo, una amplia extensión de losas de rodeno nos están esperando..., no es fácil acceder ni transitar por ellas, pero nos animamos ya que son el último tramo hasta llegar a la cima.

Personalmente me enamora este marco geográfico formado por el rodeno y del que ya tenemos constancia, al haber coronado también, varias cumbres de nuestra querida Sierra de Espadán.

Un último esfuerzo y alcanzamos el vértice geodésico de El Gorgo. Número 66804. Hoja MTN 668.

Nos llevamos una agradable sorpresa al ver que muy cerca del vértice geodésico hay un Belén resguardado en una construcción que guarda, además, unas libretas a modo de libro de visitas de esta cumbre (recordamos, aquí y ahora, que muy cerca de la Ventana de Ludiente en la Muela del Buey Negro en Argelita, encontraremos un Belén dentro de un botijo).

No podemos evitar curiosear y leer en las libretas, las numerosas anotaciones de las visitas a esta cumbre, entre las que se encuentran las que escribieron y firmaron, tres gatoveros allá por el año 2007, que es cuando subieron los materiales de construcción necesarios para hacer el asiento en el vértice geodésico y este pilar que guarda el Belén y las libretas.

!Menudo esfuerzo y trabajo hicieron, subir cargados por esta senda! !Felicidades por el récord!

Mi compañero y yo hicimos lo propio e inscribimos nuestros nombres y apellidos, con la fecha y hora, en el libro de la cumbre, así como una pequeña descripción de la jornada e itinerario de la ruta que nos ha llevado hasta aquí.

Al poco de estar en la cumbre subieron Martín Soriano Pérez y Manolo Plasencia Civera, naturales de Segorbe, que después de las presentaciones e intercambios de direcciones y algunas fotografías, continuaron su ruta. Saludos senderistas.

Por nuestra parte procedimos a orientarnos y a disfrutar de la cumbre, empezando por otear el horizonte, para ver al N, Gátova a los pies del pico del Águila, al S la Albufera de Valencia, hacia el W los montes de Alcublas y Andilla y hacia el N la Sierra de Espadán.
Es un buen momento para tomar algo de nuestras mochilas, como siempre fruta y chocolatinas, para reponernos del esfuerzo.

Cuando ya hemos saboreado suficiente la cumbre de El Gorgo descendemos de la misma con precaución y regresamos sobre nuestros propios pasos por el mismo itinerario hasta el punto del desvío inicial que nos informa de El Gorgo con la pequeña flecha direccional.

Desde aquí y hacia la derecha ascendemos por la pista forestal (observaremos marcas rojas y blancas del GR) y muy pronto alcanzamos la Masía del Tristán, que dependía hace siglos de la Cartuja de Porta Coeli en Serra (Valencia) y que era lugar de paso desde la Cartuja de Val de Cristo en Altura (Castellón) hasta la de Porta Coeli. En los años 60 el ICONA adquirió la finca para uso como Aula en la Naturaleza - Tristany i la Mina - y el Centre Excursionista de Valencia gestionaba el edificio como Escuela de excursionismo y educación ambiental mediante convenio con la Consellería de Medio Ambiente y proyecto europeo FEDER.
Actualmente se encuentra cerrado por la Consellería.

Descendemos del Tristán, directamente ya por la pista forestal y sin interrupciones hasta nuestro vehículo dando por finalizada la ruta de la semana.

Ruta muy montañera y de las que nos gusta disfrutar.

Senderistas: Vicente Gimeno y el autor.

Nota del autor: Como los bolígrafos encontrados en El Gorgo para firmar en el libro de la cumbre no funcionaban bien, me he tomado la libertad de retirarlos y dejar el mío de color negro y de mayor calidad a los encontrados, con el fin de que tenga un mejor y prolongado uso.

domingo, 12 de octubre de 2008

Vista desde El Mirador

El Mirador

Alfondeguilla - Castillo de Castro


Iniciamos esta ruta lineal en la población de Alfondeguilla perteneciente a la comarca de la Plana Baixa y cuyo término municipal, está incluido parcialmente, dentro de los límites del Parque Natural de la Sierra Espadán. El pueblo conserva las características propias del carácter musulmán.

Sus lindes son: al O, Chóvar, al E Vall d´Uixó, al N Artana y NO, Eslida en corto trecho y SO, con Soneja, todos ellos de la provincia de Castellón; al S con Sagunto, en la provincia de Valencia.

El río Belcaire o San José, a cuya margen derecha y en la falda de un monte se asienta la población de Alfondeguilla, se une al Barranco Horcajo y penetra en Vall d´Uixó, entre los montes Pipa y Sumet.

A unos 32 Km, desde Onda, atravesando Vall d´Uixó, CV-2260 sin entrar en el paraje de las Cuevas de San José y por la CV-230, entraremos en la población de Alfondeguilla.


Nos dirigimos hacia el centro dejando el coche aparcado junto a una pequeña área recreativa que queda a nuestra izquierda y cruzando el pueblo nos llevamos una agradable sorpresa al ver como los vecinos extienden unas lonas en la calle para secar almendras. Efectivamente es la temporada de recolectar el fruto del almendro (almendra) y de ponerlas a secar al aire libre y nada mejor que esta costumbre popular que se realiza, entre otros, en las aceras de las calles.

Las almendras después de su pelado presentan una humedad aproximada de entre el 15-25%, por ello conviene secarlas para poder conservarlas mejor (humedad inferior al 7%). En países cálidos y secos mediterráneos es suficiente dejarlas secar al aire libre durante unos días; para un secado rápido se utilizan secadores industriales constituidos por túneles de aire caliente.

Después de conversar con un vecino sobre estas tareas y su laboriosidad, reanudamos nuestra ruta hasta que se terminan las viviendas de la calle que llevamos, junto a una señalización del Parque Natural de la Sierra Espadán y un simpático reloj de Sol (a nuestra izquierda), cuando se inicia un camino cementado, con marcas de pintura en las piedras, bien visibles del PR (blanco y amarillo) si bien las verdaderas marcas de esta ruta son rectángulos azules.
Las Peñas de Carlos, bien visibles y al frente, nos dan la bienvenida en esta mañana fría y un poco oscura cuando pasamos junto a una pequeña área de descanso con un panel informativo de madera (a nuestra izquierda) que muestra el plano del sendero.

El camino cementado se bifurca, rechazamos el de la derecha pues nuestra ruta continúa por la izquierda. Vemos marcas rectangulares de pintura azul, esta vez, en las rocas hasta que se termina el camino cementado y se transforma en camino de tierra.

Alfondeguilla ya se ha quedado atrás cuando vemos la marca del sendero PR de cambio de dirección hacia la izquierda y de continuidad, en una senda ascendente, junto a un hito de piedra de forma rectangular y en posición vertical.
Se puede leer una inscripción tallada en la piedra: "Castell de Castro".

La senda que asciende tiene una rústica composición pues la flanquean plantas como la chumbera que están adornadas con sus higos chumbos en contrastado colorido; enseguida se transforma en senda de herradura mientras pasamos junto a unos olivos con ramas cargadas de aceitunas y unos corrales cuya ruinas son tan grandes como su abandono.
A nuestra derecha y abajo discurre el Barranco de Cabrera mientras vamos ganando altura por esta preciosa senda que nos maravilla, pues su riqueza natural y paisajística, se acrecienta a cada paso que damos; una gran masa forestal nos contempla, en realidad se trata de un extenso alcornocal que cubre casi toda la superficie en las laderas de las montañas que nos rodean.

Cruzamos varias pedreras, enebros y alcornoques salen a recibirnos a nuestro paso cuando los rayos del Sol ya están iluminando esta parte de la montaña que hasta ahora permanecía en umbría. Nueva señalización de marcas del PR en un nuevo hito de piedra rectangular y vertical con inscripción tallada en la piedra: " La Ombría", que confirma la continuidad del PR.

La luz nos permite ir disfrutando de los matices y contrastes y de pronto... un águila perdicera vuela majestuosamente sobre el Barranco de Cabrera quedándonos maravillados de su vuelo, perdiéndose barranco abajo..., este avistamiento junto al desfiladero y senda aérea que nos dejan junto al Mirador, lo convierten en algo emocionante.

Efectivamente un nuevo hito de piedra con marcas del PR, nos informa que nos encontramos en: "El Mirador", se trata de un privilegiado balcón realizado con troncos de árboles que asoma al Barranco de Cabrera y que permite contemplar en toda su extensión la importancia del paraje natural que lo conforma.
No hemos salido de nuestro asombro en El Mirador cuando nos encontramos con un gigantesco y altivo Quercus suber que ya nos deja completamente impresionados. Un nuevo hito de piedra rectangular y vertical, con marcas del PR, nos informa del hallazgo: " Femella, La Surera Mare".

Es sin duda el ejemplar de alcornoque mas grande por estos lares de la Plana Baixa y un excelente lugar para descansar a su lado y tomar algo de nuestras mochilas mientras nos recreamos con su presencia. Es un momento especial, sin duda.


Continuamos por la senda a los mismos pies de este monumento natural y ante una bifurcación del sendero optamos por ir hacia la derecha, efectivamente en el suelo y en unos escalones naturales de piedra se encuentran las marcas de continuación del PR, casi borradas; un poco más adelante se confirma nuestra correcta elección, pues aparece el rectángulo azul sobre una roca en la misma senda que desciende y que se convierte en mágica al adentrarnos en un pequeño bosque de alcornoques.
Encontramos un nuevo hito de piedra rectangular y vertical con las marcas del PR y con la inscripción de: "El Bosquet".


Salimos del bosque de Quercus suber, por una senda con escalones naturales formados por piedras. Nuevo hito de piedra con las marcas del PR y con la inscripción: "A Castro".


Nos encontramos ya en el barranco de Castro cuando vemos un nuevo hito de piedra, con doble inscripción: " Font de la Penyeta" y "A Castro".
A la izquierda del hito se encuentra esta fuente de agua fresca y de caudal constante; hacia la derecha se remonta una senda (he reforzado una fita de piedras) que se insinúa y que pasa por medio de una pequeña área recreativa que allí se encuentra para descanso y disfrute de los afortunados que hasta aquí llegan.
Desde el barranco ya se divisa el Castillo de Castro en lo alto de la montaña con su forma cónica característica.
La senda que asciende es muy exigente y con un desnivel considerable, tanto es así, que un nuevo hito de piedra con marcas del PR nos recuerda: "Mitja Pujada",... que sólo estamos a mitad de subida... Anfractuosa senda que requiere de una buena condición física para superarla hasta que se llega al Collado del Castillo de Castro (720 msnm) después de un repecho rocoso.
Un nuevo hito de piedra vertical con marcas del PR nos informa con doble inscripción: "A Castro", "La Nevera".
La senda de la derecha, con marcas del PR, nos llevaría en descenso hasta una pista y desde ésta, a la Nevera de Castro, en el término municipal, también, de Alfondeguilla).
Nuestra senda hacia el Castillo de Castro es por la izquierda; un poste de madera con señal de ubicación así lo confirma.
Se abre una senda clara y amplia, entre pinos y vegetación arbustiva que nos encamina a un paraje tan árido como rocoso (rodeno) y que no nos abandonará hasta llegar al Castillo de Castro (787 msnm).
Castillo roquero, con una orientación hacia el E, con presencia de un extenso lienzo de murallas en esta cara, las otras (N-O-S) son acantilados naturales lo que hacían que esta fortaleza fuera inexpugnable.
Su construcción es de mampostería con relleno de cal y la piedra utilizada es rodeno del terreno. Se encuentra en ruinas pero se puede observar toda su estructura.
Su posición estratégica al estar ubicado en las últimas estribaciones de la Sierra de Espadán, le permitirían controlar todo el litoral valenciano desde Oropesa hasta Valencia.
Nos movemos en todas las direcciones posibles y disfrutamos de una privilegiada vista del litoral mediterráneo, así como de un magnífico paisaje montañoso al NO, en el que se distinguen perfectamente: La Nevera de Castro, El Puntal de L´Aljub, La Rápita, Pico Espadán y Benalí, en esta mañana de otoño que se ha despejado para nosotros.
Regresamos sobre nuestros pasos después de una prolongada visita al Castillo de Castro dando por finalizada la ruta de esta semana, muy recomendable por la riqueza natural, paisajística y cultural de la misma.
Ruta realizada en solitario.
Nota: En el Barranco de Castro y junto a la Font de la Penyeta, coincidí al llegar, con unos senderistas que estaban almorzando. Desde aquí hicimos juntos la subida al Castillo de Castro y al bajar nos despedimos en el mismo punto.
Más tarde y en mi regreso en solitario volvimos a caminar juntos los últimos tramos hasta el pueblo de Alfondeguilla, donde ya nos despedimos.
Ha sido un placer compartir con vosotros, una parte del trayecto, en esta preciosa ruta.
Saludos cordiales para: Sara, Tania (recuerdos para Ucrania), Ramón y Jacob.
Hasta un nuevo encuentro por las montañas..., amigos senderistas.

martes, 1 de abril de 2008

Castillo de Villamalefa - Cedramán - El Chorrador - Castillo de Villamalefa



Castillo de Villamalefa es un municipio de la provincia de Castellón, Comunitat Valenciana (España), perteneciente a la comarca del Alto Mijares, en la margen izquierda del río Villahermosa y sobre la falda de una colina coronada por un viejo castillo que preside la escena en un paisaje predominantemente montañoso.

En árabe "malefa" significa hermosa.

Esta situado en la comarca del Alto Mijares, en una zona montañosa, rodeado de bosques principalmente pinares, aunque también abundan las carrascas. Desde el pueblo se puede acceder a Peñagolosa por la pista del Mas Quemao.
Cruza su término el río Villahermosa.

Intentamos localizar las dispersas fuentes de su término pero no fue posible ya que los vecinos a los que preguntamos nos informaron que estaban muy escondidas cuando no perdidas, a saber: Fuente de San Juan, de Picas, de la Tosca, Olmos y Fuente Morrón.

Castillo de Villamalefa converge con Villahermosa del Río (linde NO), Vistabella y Chodos (linde NE), además por Sur, con Ludiente, Este con Lucena y Oeste, con Zucaina y Villahermosa del Río.

A unos 44 Km desde Onda, bien por la CV-194 o por la CV-190.

Aparcamos nuestro vehículo y nos dirigimos al pueblo, hacia la Iglesia de San Pedro Apóstol (Siglo XVII), no hemos podido acceder al templo, por lo que no disponemos de fotografías que nos permitirían conocer y compartir - con los visitantes de este Blog - una sencilla pero digna y orgullosa iglesia, de un estilo barroco rural y que consta de una sola nave con capillas sin decoración. Además, conserva una cruz parroquial del siglo XVI.

Paseamos por la plaza de la iglesia y por sus placenteras y amables calles, para ir desplazándonos hacia el Castillo, muy próximo a la población y ubicado en la parte superior del casco urbano.
Al ir subiendo hacia el Castillo, observamos que éste ha desaparecido en su mayor parte y sólo se pueden apreciar algunos restos de murallas, los basamentos de algunas torres y vestigios de lo que fue un aljibe. Desde arriba apreciamos una magnífica vista panorámica que nos permite divisar en toda su extensión el "Vía Crucis" y la ermita del Santo Cristo del Calvario, así como el casco urbano.

El Castillo perteneció al último rey de Valencia Zeit Abú Zeit y en 1236, perdida la esperanza de recuperar Valencia, Zeit abjura de su religión y se cristianiza en Albarracín tomando el nombre de Vicente. No se establece en un lugar fijo, pero pasa largas temporadas en Villamalefa llegando a contraer matrimonio con la noble Dominga Pérez y recibiendo el apellido Bellvis de la orden de Santiago a la cual favoreció.

De este matrimonio nacieron dos hijos Alda y Omahet que casaron con el hijo e hija de Ximen Perez de Tarazona, noble fiel al Rey Cristiano. Uno de estos hijos nació en Cedramán, razón por la cuál, concedió Zeit, a los habitantes del lugar privilegios que llegaron a disfrutar durante siglos.

Con fecha fatídica de 25 de Octubre de 1838, y con la primera guerra civil carlista, esta bella población sufrió y padeció sangrientos episodios y como consecuencia de los mismos directamente sobre la vida de muchas personas y sobre la fortaleza del Castillo, por lo que de simbólico tenía sobre la población.

La desaparición del Castillo se debe a que el general Espartero ordenó su demolición, tarea que se llevó con sistemática y especial meticulosidad. Muchos de sus restos fueron utilizados en la construcción de diversos edificios.

Una vez visitado el Castillo, descendemos hacia unos corrales y hacia un largo ribazo que nos conducirá a una senda pedregosa entre pinos y con un desnivel considerable, pronto podremos observar unos montoncitos de piedras (balizas) que nos confirman que nuestro duro descenso es el correcto, hasta que cortamos por la carretera, en dirección a Villahermosa del Río, y junto a un puente encontramos la señalización hacia Cedramán, que es nuestro próximo objetivo.

Cedramán (desconocida para muchos) se encuentra a unos 4 km, desde este punto mencionado, y a 6 km del Castillo de Villamalefa. Se le llamaba "La Paridera" pues es donde iban a dar a luz las mujeres, en la época de Zeit, de hecho uno de sus hijos, como se ha mencionado anteriormente, nació en el palacio que tenía en esta pedanía.
Pedanía que forma parte del Macizo de Peñagolosa, situada a una altitud de 600 msnm, en la margen derecha del río Villahermosa y protegida por el monte Blanco, la Peña Parda, la Moleta, la Cadena, la Silleta, la Cuesta y el Bojar.

Cedramán está formado por cuatro pequeños núcleos muy cercanos entre sí, es decir - están bien diferenciados físicamente, pero se accede a cada uno de ellos con relativa facilidad - y que son: el Barrio Bruno, Casa Flor, La Plaza y Los Corrales.

Seguimos la señal, para cruzar el puente, vemos la "Cueva de las Charradas" y por la carretera llegamos a Cedramán. A nuestro paso, podemos observar la disposición de los núcleos que conforman la pedanía. Una explotación de ganado vacuno a la derecha y abajo de la carretera y mas adelante llegamos a lo que fue en su día el palacio moro del rey Zeit Abú Zeit en Cedramán.

Podemos observar con decepción el estado actual del mismo, aunque para mis ojos no ha perdido la dignidad y el orgullo de antaño.
Una vecina de La Plaza, me abre la puerta de un horno antiguo que hay junto al arco de entrada al palacio para nuestro disfrute,... conversamos sobre Cedramán, el palacio y sus leyendas..., fue muy agradable y no quiere que publique su nombre pues prefiere el anonimato - en cualquier caso - muchas gracias señora!

Salimos de Cedramán. continuando por la carretera que nos había llevado, por debajo de La Plaza, un pequeño puente de asfalto nos permite cruzar el río y una zona recreativa (para hacer barbacoas y merendero) a nuestra izquierda nos saluda y despide a nuestro paso, para continuar por la carretera en sentido ascendente y sin detenernos en una parada de autobús, que se encuentra a nuestra derecha, para ir ascendiendo por la carretera hasta cerrar el circulo y volver a Villamalefa.

Una vez en el pueblo, se puede ampliar esta ruta, si tienen aún suficientes fuerzas y ganas, para visitar "El Chorrador" o si lo prefieren, dar por finalizada esta ruta circular, aquí mismo, y una próxima semana la realizan.

En cualquier caso, nosotros continuamos hacia el Castillo, y por los corrales y ribazo a la derecha, que nos sirve de hilo conductor, reconocemos de nuevo la senda pedregosa y descendente, para ir hacia la carretera, esta vez de Zucaina, pues pretendemos ir a disfrutar de un lugar con encanto, llamado "El Chorrador" y que no pueden perderse.

Nuestra ruta se puede describir, como "trazando una linea imaginaria recta a través de la carretera de Zucaina" , de modo y manera que a tramos, cruzamos las curvas de la carretera y continuamos por la montaña, para así evitar "las curvas y el asfalto de la carretera de Zucaina" y ello cuando es posible, pues hay veces que el desnivel no lo permite, pero cuando la montaña es accesible, observarán balizas (montoncitos de piedras) que hemos cuidado de poner para guiarles, además de las que ya se encontraban. O si lo prefieren pueden ir toda la ruta por la carretera de Zucaina. En cualquier caso, se prefiera una u otra, nos llevará sin duda a nuestro objetivo que se encontrará cercano cuando divisen el puente sobre el río Villahermosa y barranco Centenar.

Al final del puente, en nuestro sentido de marcha y a la derecha, existe un sendero a pie tras una curva que nos conducirá a la Partida de Villar - hemos cuidado de reforzar con balizas - ya que es donde está ubicada una cascada de gran belleza y de una altura considerable, que forma en su caída una balsa a modo de piscina natural, con placenteras y cristalinas aguas. Un auténtico remanso de paz.

El escondite es maravilloso, encajado en el barranco y al final del mismo, aparece ante nuestro ojos la cascada, los tonos verdes contrastan con el color del azul cielo y las rocas y la tierra que lo rodean. Maravillados como estábamos y observando a nuestro alrededor hasta cualquier detalle de este paisaje que se nos regalaba aparecieron unos buitres sobre nuestras cabezas y que tardaron tiempo en marcharse, pudimos contar hasta trece ejemplares ..., maravilloso broche a este extraordinario paraje natural.

Descansamos un poco y compartimos algo de nuestra mochilas - no veíamos la hora de abandonar este idílico rincón de la Naturaleza - cuando decidimos regresar, nos alivió la idea de que regresaríamos con nuestras familias y amigos para compartir con ellos este descubrimiento tan precioso y así pudimos salir del encantamiento.

Regresamos sobre nuestros pasos, accediendo al puente y lo seguimos en sentido inverso, fuimos cruzando la carretera y montaña, ayudados eso sí , siempre, por la información de los montoncitos de piedras (balizas) hasta que una vez que conseguimos ascender por la senda pedregosa y última, nos llevó a las estribaciones del Castillo por lo que ya sólo nos quedaba entrar en Castillo de Villamalefa, visitar la plaza de la iglesia y calles del pueblo, para llegar a nuestro vehículo y regresar a Onda, en una jornada muy completa e interesante por la variedad en la misma.

Comentamos que a medida que vamos realizando mas rutas nuestra capacidad de sorpresa se estimula y va en aumento, pues muchos y maravillosos parajes nos esperan.

Senderistas: Vicente Gimeno y el autor.

Sin incidentes.