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sábado, 22 de mayo de 2021

Embalse del Sitjar - Capilla de la Virgen de la Esperanza - La Torreta de la Talaia - Sitjar


                                        Álbum fotográfico en Google Fotos


"El Embalse de Sichar (en valenciano, de Sitjar) está situado en el término municipal de Onda en la provincia de Castellón, España.

En 1947, casi 20 años después de que el Ministerio de Obras Públicas autorizara el estudio de regulación de las aguas del río Mijares con el objetivo de aprovecharlas para el riego de la huerta de la Plana de Castellón, se iniciaron las obras para la construcción del Embalse del Sichar o Sitjar.

Las obras finalizaron en abril de 1965, aunque ya se venía haciendo uso del mismo desde el año 1957.

Se construyó, en el cauce del río Mijares (en valenciano, riu de Millars) sobre una superficie de 317 hectáreas y con una capacidad de 49,3 hm³. La obra fue construida mediante una presa de gravedad de hormigón con una altura de 58 m y una longitud en coronación de 581 m. Su sistema de evacuación de aguas consta de cuatro aliviaderos de fondo con capacidad de 60 m³/s. y otros dos en la parte superior de la presa provistos de compuertas con una capacidad de 2800 m³/s.

Se destina principalmente para regular el riego, para el control de las crecidas y para la producción de energía eléctrica. Esta presa pertenece a la Confederación Hidrográfica del Júcar".


Ruta no homologada.

Sorprendente ruta circular y dextrógira, con dirección de marcha SO - NO - NE, que tiene todo su recorrido dentro del término municipal de Onda.

Unas agradables sendas y parajes nos esperan: el Corral del Corb, Ermita del Sitjar, Les Casetes del Sitjar, Mirador del Sitjar, La Cantera, La Talaia, l´Atalaya, El Regall de l´Abellar, La Talaia, El Mas de Pere, Camí El Colmenar y finalmente por la carretera de l´Embassament, regresaremos al punto de partida.

Ruta muy humanizada y de un alto valor paisajístico e histórico, representado ampliamente por la Torreta de La Talaia (torre del cerro de la Atalaya): restos de época romana, islámica (siglos IX-X) y posteriores hasta épocas recientes. 

La Atalaya, declarado Bien de Interés Cultural, corresponde a una torre de vigilancia de época musulmana, aunque algunos la atribuyen al período romano. Se sitúa en la cima de una colina de pronunciada pendiente perteneciente a la Pedriza, sobre el cauce del río Mijares y está visualmente comunicada con el Castillo de Onda

La torre es cilíndrica y presenta una altura de aproximadamente 5 metros, formada por bloques de piedra con argamasa. Esta torre tuvo la función de vigía y custodia del camino de herradura, presumible vía romana, que discurría a sus pies, a través de las montañas de la Pedriza.

                              



sábado, 7 de julio de 2018

La Alquería de la Alfándiga


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Nos encontramos ante la desconocida Alquería de la Alfándiga, formando parte de un conjunto de restos arqueológicos de la partida del "Barranco de la Alfándiga" que contiene, además, el único Bien de Interés Cultural (BIC) de Algimia de Almonacid: la Torre de la Alfándiga. 

El conjunto de origen islámico, está formado por un azud que alimenta a las dos balsas que en origen daban servicio a dos molinos harineros (totalmente desaparecidos en la actualidad), tres edificaciones del núcleo poblacional, la torre de vigía y dos acueductos. 

Las tres viviendas musulmanas han sido reutilizadas a modo de corrales y almacenes de aperos de labranza, siendo conocidas popularmente como "Los Casales".

Es comprensible, pues, relacionar que las posadas y almacenes de grano situados estratégicamente en un camino histórico (calzada romana) hicieran próspero a este asentamiento así como a su núcleo más poblado, que era Algimia de Almonacid.


Según el Juramento de Fidelidad firmado en 1430, la alquería de la Alfándiga tenía 25 habitantes, mientras que Algimia de Almonacid (cuyo nombre viene de al-hama, conjunto de personas) constaba de 41 habitantes (Cervantes Peris, 1997). Estas poblaciones fueron variando en número y, tras la reconquista, se produjo un proceso de redistribución de la población que favorecía a las poblaciones de mayor tamaño, perjudicando a las más pequeñas (op. cit.).


La torre de la Alfándiga se encuentra estratégicamente ubicada sobre un cerro, en las proximidades de la población de Algimia de Almonacid, dominando el paso al valle de Almonacid, por la antigua calzada romana que conducía a Alcudia de Veo. 

Su desarrollo histórico está vinculado al vecino castillo de Almonecir, próximo a su término municipal, pero situado en la cercana población de Vall de Almonacid. 

En el período de la Reconquista la población perteneció al duque de Sesa. Posteriormente pasaría a la corona y más tarde al conde de Aranda. 

Como la mayor parte de los pueblos situados en la Sierra de Espadán, fue escenario de cruentas acciones de armas durante la rebelión de los moriscos, a principios del siglo XVII, que acarrearía la expulsión de los mismos y el consiguiente abandono y despoblamiento de la región. Por esta circunstancia, existe la certeza de que Algimia de Almonacid fue repoblada por Pedro de Urrea con diversas familias de cristianos de la cercana Puebla de Arenoso e, incluso de Navarra.

Se encuentra en el trayecto que une la población con Alcudia de Veo, emplazada sobre un monte que domina el camino; esta torre pertenecía al sistema de vigilancia y defensa del Castillo de Almonecir con el que se comunicaba visualmente y serviría de vigilancia para cualquier incursión desde la Sierra de Espadán. 



La torre, de origen musulmán, es de planta cuadrada y construida en tapial de mampuestos sobre una base que la nivela sobre el terreno hecha de sillarejo (muro oeste). Su posición le otorga la categoría de atalaya o vigía del Castillo de Almonecir y aunque su estado es de abandono y ruina progresiva, se encuentra en condiciones suficientes para ser rehabilitada.



Es una construcción de aspecto muy sólido y fábrica de mampostería. En su cuerpo se aprecian los restos de ventanas y dispone de una acceso principal al nivel del suelo. Carece de la cubierta superior y de los forjados interiores. Se observa entre los escombros del interior de la torre una bóveda que podría haber servido para cubrir el espacio destinado al almacenaje de la torre. 

Para acceder a la puerta de entrada de la torre hay que trepar por una masa rocosa de dos metros d altura. (C. Pérez-Olgüe).



UBICACIÓN: Algimia de Almonacid (Castellón). COMARCA: Alto Palancia. CATEGORÍA: Monumento. Arquitectura militar. Edad Media. Siglo XII y bajo la protección de la Declaración Genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.
USO PRIMITIVO: Edificio militar. Torre defensiva.
ANOTACIÓN MINISTERIO: R-I-51-0010976.

ALTITUD: 560 msnm COORDENADAS: Lat. Long. (WGS84)

Enlaces:

Bibliografía: Grupo MSJ. Archivo del Reino de Valencia. 

domingo, 9 de marzo de 2014

Castillos, Torres y Fortalezas de la Sierra de Espadán: Torre del Pilón


La Torre del Pilón, se encuentra sobre la pequeña loma (Cerro de Matet) que domina la población de Matet, y a cuya falda se extiende el casco urbano. Su solitaria y esbelta figura, a la par, que elegante y orgullosa preside el paisaje.

La localidad de Matet se halla ubicada en la comarca del Alto Palancia (Castellón) y su término municipal se encuentra parcialmente incluido dentro del Parque Natural de la Sierra Espadán.

La Torre es de origen netamente islámico, su cuerpo es cilíndrico con base de seis metros de diámetro y una altura de trece metros, la fábrica es de mampostería y su remate superior ha desaparecido.

Dispone de un acceso principal ligeramente elevado (construcción defensiva para evitar su asalto) por el que se accede por una escalera exterior fija (en la actualidad).

Se encuentra parcialmente restaurada tanto en su estructura principal como en el interior.

La Torre del Pilón formaba parte de la red de alerta del Castillo de Almonecir, al carecer Matet de castillo propio, comunicándose los centinelas con señales luminosas (fuego y humo).

Es oportuno recordar que en la Edad Media la palabra castillo no se refería sólo a una fortaleza defensiva sino también al territorio sobre el cuál se extendía la jurisdicción de un señor, territorio en el cuál se encontraban varias alquerías o poblaciones. Así pues el término del Castillo de Almonecir estaba formado por los actuales municipios de Algimia de Almonacid, Matet, Pavías y Vall de Almonacid, con una extensión aproximada de 71 km2, razón por la que estas poblaciones carecían de castillos propios y se limitaban a mantener  torres de vigía que formaban la red de alerta de Almonecir.

Su reconquista al rey Zeit Abú Zeit, se efectuó en 1238, ya que en esta última fecha fue cedida por el monarca Jaime I al Obispo de Barcelona y canciller real Berenguer de Palou, junto con todos los pueblos y fortificaciones del Castillo de Almonecir, con todas sus tierras, aldeas y habitantes como recompensa por la ayuda recibida en la conquista del reino de Valencia.

Los tiempos vividos eran propicios a cambios contínuos, así pues, hubieron confusos intercambios, donaciones y permutas de propiedades que caracterizaron los primeros años de la Reconquista en estas tierras y nos encontramos con la noticia de que algunos años más tarde, en 1260, el mismo Jaime I (que castiga al Obispo de Barcelona por una cuestión personal y privada) vuelve a donar las mismas propiedades al noble Pedro Martín de Luna.

Posteriormente ostentarían la titularidad de Señores de Matet, el Duque de Sessa, la Corona de nuevo, Condes de Aranda y la familia Urrea.

La población sufrió como ya conocemos y fue escenario de diversas acciones durante la rebelión, protagonizada por los últimos mudéjares valencianos contra la orden de Carlos I de España y V de Alemania (Rey de España y Emperador de Alemania) de que se convirtieran al Cristianismo y que culmina, con el asalto final el 19 de septiembre de 1526 a la Sierra por parte de las tropas cristianas, en la denominada Guerra de Espadán.

En Vall de Almonacid, con fecha 18 de abril de 1582, se otorga Carta Puebla del lugar de Matet por D. Juan Ximénez de Urrea y Dª Juana de Enriquez (Condes de Aranda) ante Francisco Marino y Pedro Monçonis o Montsonis, aunque tuvo una primera anterior hoy desaparecida.

UBICACIÓN: Matet (Castellón). COMARCA: Alto Palancia. ESTILO: Arquitectura Islámica. USO PRIMITIVO: Defensivo - Edificios militares - Torres defensivas - Torres vigías. CATEGORÍA: Monumento. Siglo: XI.  CLASIFICACIÓN: Bien de Interés Cultural. ESTADO: Bajo la protección de la Declaración Genérica del Decreto de 22 de abril de 1949 y la Ley 16/1985 sobre Patrimonio Histórico Español.      ANOTACIÓN MINISTERIO: R-I-51-0009951.

ALTITUD:  603 msnm COORDENADAS:  Lat. Long. (WGS84) 39.938640 -0.46861700

Enlaces:
- Álbum fotográfico

Bibliografía:
- Grupo MSJ


sábado, 11 de julio de 2009

De Ludiente a Fuente La Valentina por Masía de Benachera y Las Girabas



A unos 30 km, aproximadamente, desde Onda por la CV-20 y CV-194, travesía de Argelita y por una espectacular hoz labrada por el río Villahermosa, llegaremos a Ludiente.
Antes, el río describe un brusco giro allí donde se le une el Barranc Del Manzano.

Su término, tan densamente poblado como disperso en masías, podía contabilizar casi tanta población como en el propio núcleo, hace un siglo. Por el término de Ludiente mas de treinta masías conformaban este poblamiento disperso, en laderas, rellanos y terrazgos.

Nuestra caminata se dirige por la "rocha" hacia el puente, que una vez cruzado y atravesado brevemente el Barranc de Santa Ana (dejamos un nogal a la izquierda, atrás y abajo) alcanzamos el camino que rodea el cerro, animado por unos corrales (a la derecha de nuestra marcha).

Nos giramos para ver el emplazamienro de Ludiente en el fondo del valle y enmarcado por la Atalaya, hasta nuestro regreso en ruta circular en el que observaremos la fachada del caserío, pues la diferente perspectiva, nos permitirá hacerlo y no como ahora, que sólo se ve la parte posterior del mismo.

Nuestro camino es confortable y no tarda en acercarnos al Mas de Los Ingleros, con sus corrales y pajares abandonados. El camino transita por entre sus ruinas y nos aleja de ellas.

Amplia y cómodamente seguimos un buen trecho (veremos algunas construcciones abandonadas a nuestra derecha) hasta que una primera fita de piedras, nos desvia del camino y nos invitará a continuar por una preciosa senda entre pinos.
Como por encantamiento se acaba de transformar nuestro entorno, que nada tiene que ver con el tramo iniciado por el camino que ya dejamos. Nos encontramos en una senda, rodeados de pinos y enebros y por si faltaba poco con varias fitas de piedras que nos van informando de nuestra correcta dirección.

Terminada la senda que llevamos se abre un camino por el que alcanzamos un amplio paraje que de acuerdo a nuestro mapa topográfico se corresponde con Ermita Benachera (consultado con gentes de la zona, nos informan que no es correcto este nombre y que no se trata de una ermita sino de los restos de una masía..., sin precisar su nombre ...).
Efectivamente no vemos nada que la identifique como ermita y mas bien parecen los restos de una importante masía a tenor del emplazamiento (junto al camino), construcciones y su otrora, extenso maizal.

Retomamos el camino con incertidumbre y pesar al no tener identificada esta posición anterior en nuestra ruta. Una vez más ponemos de manifiesto la ausencia de postes y/o placas de información en la mayoría de las masías, que nos permitirían clasificarlas y ordenarlas para un posterior registro y protección de este extraordinario patrimonio que atesoran nuestras tierras y que tan poco se valoran.

Continuamos ascendiendo y la pendiente es importante, tanto, que podemos observar a lo lejos el Mas de la Pobla, a media ladera, y la Masía de Los Majuelos, en la misma cornisa de la Atalaya y hacia el NE de Ludiente, por la margen izquierda del río Villahermosa.

Un buen tramo tenemos que completar aún hasta que alcanzamos, en un recodo a la izquierda del camino, la Ermita de Santa Rosa de Lima.
Blanca, sencilla y preciosa ermita, acompañada de un pilón (pairón) en honor de San Vicente Ferrer y Santa Rosa de Lima.
Es un excelente momento de la mañana para descansar y tomar algo de fruta y chocolatinas de nuestras mochilas, mientras contemplamos esta singular ermita junto a unos viñedos.

Nuestra ruta sigue por un camino que serpentea junto a bancales de avellanos, maizales y algún otro frutal (con algunas señales de pintura del PR) hasta que se vuelve rectilíneo y nos conduce sin pérdida a la Masía de Benachera que se encuentra emplazada en el centro de un terrazgo labrado.
Una vecina nos informa que actualmente hay cuatro familias viviendo de forma permanente en Benachera.

Tenemos un pequeño conflicto con unos perros cuyo exceso de celo les lleva a impedirnos el paso - situación que solucionamos con cierta calma y satisfactoriamente para ambas partes - y sin ésta molesta compañía cruzamos la masía para dirigimos en fuerte pendiente junto a las torres de electrificacion hacia la singular Fuente de Lazaroyo, que destaca de su entorno por su cara pintada de blanca cal, así como la cruz blanca en la roca, que se divisan con nitidez desde esta parte de Benachera teniendo de fondo la imagen de la Masía del Cabezo Royo.

Dejamos atrás la fuente y abrevadero por una senda rocosa para cruzar la Vereda de Benachera a Sierra Alta.

Acusamos el descenso hasta que llegamos a la Masía del Cabezo Royo (en ruinas y deshabitada) estando emplazada en una cresta desde la que se domina el valle del río Villahermosa con el Castillo de Villamalefa y el Penyagolosa, al fondo. La estampa es extraordinaria en este día de verano, pues la niebla de ladera, ayuda al aportar pinceladas difusas.

El conjunto de la masía está formado por pajares, viviendas, establo y una era que se apiñan protegiéndose entre sí, pues el abandono y el olvido son grandes.

Una vez disfrutado de la quietud de la masía nos dirigimos por la pista forestal que desciende por la ladera derecha hacia Las Girabas.

Acusado y prolongado descenso entre pinos, algunos viñedos y adelfas, cuando cruzamos el barranco. Ya vemos en toda su extensión el Castillo de Villamalefa, hacia el N, cuando nos desviamos a nuestra derecha y encaminamos nuestros pasos hacia la Giraba de Arriba, en su latitud mas hacia el N que la Giraba de Abajo.
Las Girabas están compuestas por estos dos caseríos que a principios del siglo XX, contaban con unos 150 habitantes. Actualmente están permanentemente habitadas.

Cruzamos Las Girabas, en primer lugar la de Arriba y llegamos a la Giraba de Abajo, por la carretera hasta que vemos un puente sobre el río Villahermosa, que cruzaremos también, para llegar al Área Recreativa en el lecho mismo del río, pues la Fuente La Valentina, nos está esperando para refrescarnos con sus generosos caños.
Un momento de descanso nos relaja y revitaliza para ascender, de nuevo a la carretera y continuar nuestro regreso hacia Ludiente, disfrutando del fenomenal sistema erosivo del río Villahermosa, a la vez que veremos el caserío de Ludiente a nuestra llegada.
Con un paseo por entre sus calles daremos punto final a esta magnífica ruta circular que hemos llevado a cabo.

Senderistas: Vicente Gimeno, Carlos Llorens y el autor.

Nota: El track de esta ruta está disponible en la sección, Waypoints y Tracks, del blog.

viernes, 19 de diciembre de 2008