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sábado, 11 de abril de 2009

De Cirat a Fuentes de Ayódar por la Masada



Desde Onda y por la CV-20 encontraremos la población de Cirat a unos 31 km de distancia por una agradable carretera y ya cuando divisemos Cirat se observa su localización en las proximidades del fondo aluvial del río Mijares. Estamos en el tramo central del valle.

Encima del pueblo se extiende el antiguo cauce del Barranco de la Losa, que fue capturado por el de las Salinas (desde el Castillo de Cirat se observa tan cercano como extraordinario y altivo). En el fondo de su cuenca, entre el bloque de la Noguerica y el Campero, se encuentra Cirat.

Sirva esta bella postal a modo de introducción de lo que mas tarde nos reservaba el día, en una inestable primavera con lluvia y al atardecer con niebla, mucha niebla..., que terminó envolviéndonos a nuestro regreso a Cirat.

La Villa de Cirat es la capital de la comarca del Alto Mijares a la que pertenece. Está situada en un pequeño rellano y junto a la margen derecha (meridional) del río Mijares, sobre terreno Triásico (margas yesosas).
El río Mijares que cruza su término de Oeste a Este en un recorrido sinuoso, unido a su geografía abrupta surcada por barrancos y montes de casi 1.000 m de altitud, le confieren un carácter tan especial como amable y hospitalario.

Aparcamos nuestro vehículo y nos dirigimos al bar de la plaza para tomar un café (aún no son las ocho de la mañana...) cuando nos llama agradablemente la atención una azada, puesta con mimo, junto a la puerta del bar. Sin duda una bella estampa de la laboriosidad de Cirat. Tuvimos ocasión de compartir un momento de charla con su dueño para comentar nuestra ruta y sobre Pandiel (primer asentamiento de lo que mas tarde sería el actual Cirat) y que se encuentra en ruinas.

Nuestro itinerario nos llevará desde la comarca del Alto Mijares (Cirat) al Parque Natural de la Sierra de Espadán (Fuentes de Ayódar).

Cruzamos el pueblo para pasar junto al Palacio fortificado de los Condes de Cirat (siglo XIV) y actualmente transformado. Junto a él se encuentra la Torre del Conde, antaño comunicada con el Palacio, mediante un paso elevado y que alimenta toda clase de leyendas populares. Nuestros pasos van dirigidos hacia la Avenida de la Jara Macil, y por una pista asfaltada, vamos dejando atrás unos corrales y una era hasta que llegamos a un camino que sigue por la margen izquierda del Barranco de Las Salinas, donde el discurrir de las aguas forman unas piscinas naturales (en realidad son pozos naturales) que hacen de zona de baños, nos encontramos con el Pozo de la Caldereta, la Bañera y el Pozo Negro, entre otros.

Cruzamos el barranco no sin antes admirar sus matices y colores iluminados por la lluvia que empezaba a llegar. Nuestro camino ha virado y remonta convertido en pista forestal por la margen derecha del barranco. Vemos unas flechas direccionales de madera y pintadas, en parte, de vivos colores que tanto nos gustan y que confirman nuestra correcta dirección (color rojo) con algunas rutas más.

Cirat se va quedando atrás, abajo y hacia nuestra izquierda a medida que avanzamos por esta amable pista forestal que nos permite divisar (desde arriba)  la zona de acampada habilitada junto al río Mijares.

Alcanzamos la Casa de Cueva Honda que se encuentra en ruinas y delante de nosotros, en nuestro flanco izquierdo, se nos muestra la Cueva Honda - lugar de refugio de ganado ovino y sus pastores que junto a los rebaños de Aragón solían arrendar el cuarto de Las Sabinas.  Nos encontramos ya en la Partida de Planes donde hay una balsa y muy próximo a la misma en un cruce en el camino existe un desvío hacia la izquierda con una flecha direccional de madera que nos informa de El Tormo (ya estamos pensando en hacer esta ruta...) y otra flecha que nos informa del Mirador de Cirat (2 Km) continuando en la misma dirección.

Nos maravillamos del entorno que nos rodea pues divisamos desde nuestra perspectiva como nuestro camino forestal serpentea adornado por aliagas que salpican el paisaje con sus flores amarillas junto al romero florecido y abundantes ejemplares de pino rodeno. Desde el Norte Penyagolosa nos observa y nos complace su recortada silueta en un paisaje lluvioso que no nos abandona.

El itinerario continúa en ascenso por este camino forestal, con marcas alternas de pintura roja sobre algunas rocas, a modo de hilo conductor hasta que en otro cruce de caminos observamos una señalización hacia la derecha - Mirador de Cirat (1 Km) - que es un balcón natural hacia la cuenca de Cirat; también se encuentran otras flechas direccionales de madera que nos informan y tranquilizan pues constatan nuestra correcta dirección.

Ya acertamos a divisar la Masía del Conde, delante de nosotros, que una vez rebasada nos llevará a una bifurcación de caminos - hacia la izquierda nos iríamos al Corral de los Muertos - y continuando por nuestro camino (una boca contraincendios de color rojo contrasta con los arbustos que la rodean) llegaremos al Barranco de Macasta. 

En este punto coincidimos con el masovero de las Masías del Conde y Macasta y después de saludarlo disfrutamos de unos momentos de conversación. Estamos en los Zailes.

De nuevo, flechas de madera, en un cruce de caminos y que nos indican: 
Macasta, hacia la derecha, perteneciente al término municipal de Torralba del Pinar, con la Fuente Macasta mas próxima y su Masía, precedida de una masa forestal plena de carrascas y Fuentes de Ayódar hacia la izquierda. 

Dirigimos nuestros pasos en dirección a Fuentes de Ayódar cuando nuestro itinerario atraviesa una amplia depresión por donde circula el arroyo de Macasta. La hondonada del Barranco de Macasta es abierta y de suave pendiente, continuando por camino forestal nuestra caminata. El intenso amarillo de las flores de las aliagas predomina por donde se pose nuestra mirada pues es muy denso el matorral y escasa la ocupación agrícola en los bancales.

Encontramos una flecha direccional que nos informa - Montán - cuando el camino de tierra se termina y se transforma, a veces, en un parcheado camino de hormigón que sinuosamente desciende buscando con ansia la Masada. Una breve pero preciosa senda, corta la primera curva del camino, para continuar por el mismo hasta una bifurcación con flechas direccionales: Montán y Masada. 

Se distinguen entre los pinos las ruinas del corral de ganado, denominado "El Corralico", en el fondo del Armajal (hondonada mas baja y casi cerrada, como una cubeta) a medida que descendemos por la pista y nos desviamos hacia la derecha obedeciendo la flecha direccional - Fuente la Masada - para refrescarnos y descansar bajo su lentisco.
Efectivamente en la Masadica y a 740 msnm, hallaremos un lentisco monumental cuya edad estimada es de 200 años. Posee una altura de 3,50 m y el diámetro de su copa es, en orientación N-S de 10 m y de E-O, de 5 m, a pesar de ser un arbusto. Enraizado en un muro este arbusto está catalogado como notable y singular. Es un auténtico monumento natural que hay que cuidar y proteger.
Se trata del lentisco de mayores dimensiones de la Comunidad Valenciana.

Después de refrescarnos en la fuente y disfrutado del hallazgo regresamos sobre nuestros propios pasos para alcanzar "El Corralico", a nuestra derecha ya detectamos la llegada del río Chico que deja una huerta y el molino de trigo del tío Alfredo que funcionó hasta 1940 y que actualmente se encuentra en ruinas. Salimos del Armajal y por la ladera Sur de la Solana (743 msnm y orientación nordeste) nos acercamos a la población de Fuentes de Ayódar.
   
Un paseo por sus calles nos llevará hasta la Fuente El Cañar donde descansamos y recuperamos fuerzas con fruta y chocolatinas, de nuestras mochilas, además de refrescarnos. 

Iniciamos nuestro regreso hacia Cirat sobre nuestros propios pasos. La niebla y la llovizna serán nuestros molestos compañeros y tan fieles que no nos dejarán hasta que completemos esta larga y lineal ruta que nos ha llevado mas de ocho horas para culminarla. Magnífica experiencia en un extraordinario marco y que tan felices nos ha hecho.

Senderistas: Vicente Gimeno y el autor.

domingo, 5 de octubre de 2008

Chóvar - Puntal de L´Aljub - Pico Bellota - Chóvar



La población de Chóvar tiene integrado todo su térmimo municipal dentro del Parque Natural de la Sierra de Espadán y pertenece a la comarca castellonense del Alto Palancia. Orientada hacia el mediodía, cercana a la montaña mediterránea y situada a 408 msnm, sus calles estrechas y empinadas recuerdan, en su trazado, su origen árabe.
Su caserío de color blanco y las calles empinadas son fiel reflejo de los orígenes moriscos de los pueblos de la Sierra de Espadán.
Sus lindes son al SE, de Aín y al NE de Azuébar. Por levante lo limita el partido judicial de Nules y por el SO, Soneja.

A unos 40 km desde Onda, atravesando La Vall de d´Uixó, travesía de Alfondeguilla y por la CV-219 entraremos en Chóvar.

En la primera entrada al pueblo y a la derecha veremos un área recreativa que nos permitirá dejar bien estacionado nuestro vehículo. Desde aquí y por la Calle Era, siguiendo las señales del PR, llegaremos a la calle Larga donde nos sorprenderá la Fuente del Abrevador o de San Antonio Abad, por su fuerte y contrastado impacto visual, blanco y azul; alcanzamos la carretera CV-219 y después de pasar el transformador a la izquierda nace un camino asfaltado (con señales del PR), que ya nos encauzará por esta ruta.

Por este camino cementado se cruza el Barranco Carbón sobre un pequeño puente con barandilla metálica y pintada de color verde; se puede acceder, también a este puente, por un camino anterior desde la CV-219, que nace a la izquierda y que pasa junto a la balsa de Abajo (izquierda) y pasa junto al lavadero público de Chóvar (derecha) donde se pueden ver antiguas marcas rectangulares y de color azul.

Desde este corto puente ya se va adentrando el camino en la montaña donde vemos la primera referencia importante en esta ruta, se trata de un magnífico alcornoque, cuya silueta se recorta hacia el N y en la línea montañosa que se divisa alzando la vista.


Con atención y a la derecha, después de un corto trecho recorrido, veremos una fita de piedras (que he reforzado) con unas señales casi imperceptibles del PR-63.6 en una roca, que nos informa de una ascendente y pronunciada senda por la ladera del Alto, que nos permitirá ir divisando, hacia el E, el blanco caserío de Chóvar.
El Pico Bellota ya es visible y aparece hacia el NO. Hacia el N las antenas del Puntal de L´Aljub ya se distinguen.

Esta senda serpentea a duras penas en un plano inferior a la densa vegetación que pretende taparla, unos crecidos enebros nos acompañan, junto a unas encinas con sus bellotas todavía verdes. Al final de la senda conectaremos con una pista, que se bifurca, pero que está perfectamente señalizada con el PR, siendo la dirección correcta hacia la izquierda, rechazando el camino de la derecha.
Esta horizontal y cómoda pista nos conducirá a un sendero que nace a la derecha de nuestra marcha (fita de piedras reforzada) que nos obliga a ascender hasta alcanzar un buen alcornoque (referencia aludida al principio) y rodearlo para continuar con la caminata. Desde esta altura ya hay bellas vistas del Pico Bellota, Barranco de Bellota y el valle que conforman. Continuamos ascendiendo sin dificultad, la senda es visible, bien señalizada, con algunas trincheras cercanas, y con piedras sueltas y muy rocosas a veces, hasta alcanzar un erosionado repecho, por las aguas que recibe.
Acabamos de alcanzar una nueva pista y a la derecha, vemos, una carretera que conduce hasta el Puntal de L´Aljub (Puntal del Aljibe), que frente a nosotros asoma, con sus características antenas. Se encuentra emplazado en el término municipal de Eslida.
(Si decidimos ir directamente hacia el Pico Bellota, iremos por la izquierda de esta nueva pista, hasta que nos encontraremos con una senda a la derecha que asciende y nos lleva a una encrucijada de senderos).
Por la carretera y caminando por la izquierda vamos disfrutando de las panorámicas que nos facilita nuestra altitud. Después de un duro trecho alcanzamos el Puntal de L´Aljub (944 msnm) y vamos descubriendo las enormes antenas que lo caracterizan.
Efectivamente, debido a su emplazamiento y altitud, pertenece a la Red de Observatorios Forestales en la provincia de Castellón, siendo un importante pico de vigilancia contra incendios.
Un poste de madera con señal de ubicación y flechas direccionales del PR, se encuentra próximo a la senda a seguir, junto a la alambrada que protege el complejo del Observatorio Forestal. Saludamos desde esta posición al vigilante forestal que ocupado está en sus tareas.
Máxima precaución pues la senda es mínima y hay que pasar entre la alambrada y la amenazadora verticalidad del Puntal..., hasta que la montaña vuelve a ser ella misma con vegetación abundante y firme mas seguro.
Nos encontramos cresteando por la Solana de Bellota por una senda muy bien definida y con buenas señales del PR, que nos permite disfrutar de un paisaje montañoso a ambas vertientes y como objetivo próximo, el Pico Bellota al que nos vamos aproximando, por una orografía abrupta , quebrada, con riscos y desfiladeros, por la que discurre la senda entre unos buenos ejemplares de pino rodeno.
Se ven perfectamente: Cerro Gordo, el pico de la Rápita, el pico Espadán, Gurugú, Peña Pastor, Collado de Ibola, Pico Batalla, Collado de Barres o Loret..., nos quedamos extasiados por tanta belleza en un soleado día de otoño y ante el silencio y la soledad de la montaña, que hacen que las sensaciones se multipliquen y aumente nuestra felicidad.
Encontramos unas trincheras de la guerra civil en la ladera izquierda de la Solana de Bellota y desde esta posición divisamos un mojón de piedras y un poste de madera con flechas direccionales del PR. Al aproximarnos, observamos que se trata de una encrucijada de senderos: a la derecha el sendero nos llevaría al Collado de Barres o Loret; a la izquierda será el sendero que tomaremos de regreso a Chóvar; si continuamos el sendero que llevamos nos llevará al Pico Bellota y por último por el que venimos que les llevaría al Puntal de L´Aljub. Hay también, dos mojones de hormigón (MP 5).
Así pues continuamos por el sendero que llevamos hacia el Pico Bellota y pronto observamos que no hay señales del PR, en cambio nos tutelan fitas de piedras y señales de pintura blanca, que nos relajan y permiten que disfrutemos del fantástico paisaje lleno de contrastes entre las rocas y la vegetación que nos rodean.
Alcanzamos un poste de madera con señal de ubicación, que nos informa que nos encontramos en el Pinar del Retor, y flechas direccionales de madera que nos orientan hacia el Collado de Peñas Blancas, en el mismo sentido a nuestra marcha y hacia Chóvar, por la encrucijada de senderos anteriormente citada.
Cruzamos por el Collado de Chóvar, donde se encuentra apostado un cazador de jabalíes quien me informa que son una cuadrilla de 6 ó 7 cazadores por la zona; le indico la conveniencia de que avise por la emisora a los otros cazadores y de nuestra dirección hacia el Pico Bellota, le agradezco que llamara enseguida, sin duda ha sido un pequeño contratiempo, para ambos...
Continuamos asistidos, en todo momento, por las fitas de piedras que nos llevan sin pérdida por el sendero adecuado, unas veces a la sombra de la vegetación y arboleda y otras al espacio abierto, donde se divisa un mojón de piedras desmoronado. Sin perder de vista las fitas de piedras que se insinuan en los lugares mas visibles del sendero, alcanzaremos, la cumbre del Pico Bellota (956 msnm).
La cima es sorprendente pues está totalmente salpicada de grandes bloques de rodeno formando caprichosas formas que recuerdan a la proa de una nave asomada al vacío de los valles y como si navegáramos desde el Pico Bellota, surcamos con la vista las magníficas panorámicas que se nos brindan. Hacemos un ejercicio y vemos que se puede completar visualmente casi toda la ruta realizada.
Una vez colmada nuestra satisfacción desde esta cumbre volvemos sobre nuestros pasos hasta la población de Chóvar, donde paseamos por entre sus calles, antes de regresar a nuestro vehículo.
Magnífica ruta plena de paisajes y contrastes, en una dura y larga caminata, en la que se han culminado dos cumbres por encima de los 900 m (en una sóla jornada) lo que nos llena de satisfacción y nos ha puesto a prueba en muchos sentidos.
Ruta realizada en solitario.