sábado, 26 de enero de 2008

Panel cerámico, Avenida Saganta en Espadilla

Mancomunidad Espadán-Mijares - Espadilla

Iglesia Parroquial de San Juan Bautista (Siglo XVIII) - Espadilla

Atención, batida

Cortafuegos - primer plano

Espadilla, en primer término. Toga, al fondo

Población de Fanzara, emplazamiento

En la falda - El Turio

Vista atrás de lo recorrido

Peña Saganta

Cortado rocoso

Pista forestal hacia Espadilla

Romero - Rosmarinus officinalis

Mancomunidad Espadán - Mijares

Poste informativo - Ayódar

Abrevadero en Ayódar

Viviendas en Ayódar

Panel cerámico, Calle Mayor en Ayódar

Ayuntamiento de Ayódar

Balcón antiguo de una casa en Ayódar

Iglesia Parroquial de San Vicente Ferrer en Ayódar

Paneles cerámicos en Ayódar

Calle Salida Espadilla

Pajares

Camino Espadilla

Sobre un promontorio - Castillo de Ayódar

Población de Ayódar

Encrucijada de caminos

Como un Titán - Peña Saganta

El autor en la Torre Mayor del Castillo de Espadilla

Observen la altitud con respecto a Espadilla

En la torre mayor del Castillo

Alineación de las murallas

Tremendo precipicio en el Castillo

Lienzo de muralla

Castillo de Espadilla - emplazamiento

Flecha direccional - Castillo

Espadilla y Toga - panorámica

La Luna

Observen la dimensión de este cortafuegos

Peña Saganta

Senda pedregosa

Flechas direccionales

Espadilla

Ruta libre - Espadilla, Castillo de - Camino antiguo de Ayódar - Espadilla

Mañana fría y oscura como vienen siendo habituales en estas fechas del año.
Espadilla linda por el S con Ayódar, N con Torrechiva y Toga, E con Fanzara y Vallat y O con Fuentes de Ayódar.
La población de Espadilla, se encuentra en una llanura sobre la margen derecha del río Mijares.
Nuestra ruta de esta semana tiene dirección Sur, partiendo desde Espadilla - hacia Ayódar - por su camino antiguo.
Una senda pedregosa nos invita a ascender y así lo hacemos, peña Saganta nos observa y podemos ver un cortafuegos que desde nuestra posición alcanzamos a ver en toda su dimensión, longitud y anchura, así como su recortada silueta.
La Luna ya sabe que estamos en la montaña y se nos muestra mas nítida - es su forma de saludar a estos senderistas que no saben dormir un sábado por la mañana - he aquí una pequeña recompensa por ello - su redonda belleza es femenina y seductora, pero la montaña le ha ganado esta batalla y continuamos.
Espadilla y Toga, se van haciendo mas pequeñas y quedan muy atrás y a nuestras espaldas, a medida que vamos ascendiendo y alejándonos de la llanura.
Nos desviaremos 1´5 km, aproximadamente, de nuestro itinerario principal para subir al Castillo de Espadilla - de origen musulmán - su altitud, orientación y posición geográficas, hacen pensar que tuvo que ser una fortaleza dificil de conquistar, pues a su estratégico emplazamiento hay que añadir la defensa añadida que le daban estos cortados rocosos de vértigo que le rodean. Hay que trepar en los últimos tramos y una vez arriba y a cualquiera de los cuatro puntos cardinales que uno se asome la vista es magnífica.
Siento debilidad por los castillos, en general, y este no va ser menos, me muevo en todas las direcciones que me permite el irregular terreno y la prudencia, claro. Quiero plasmar en mis fotografías lo que pueda y queda de estos vestigios, pero que a mi me parecen tan bellos y con tanta historia que mi existencia tan apenas le importa a estas ruinas. Efectivamente, del Castillo quedan muy pocos restos y se aprecian y valoran la torre mayor y diversos lienzos de muralla.
Al bajar extremamos nuestras precauciones y así se lo aconsejamos a Uds si deciden visitar el Castillo de Espadilla.
Descendemos y enlazamos con nuestro itinerario principal, del que nos habíamos desviado hacia el Castillo.
Hacia el Sur, hacia Ayódar, por su camino antiguo, por el que tantos y tantos hombres habrán pasado, cuántas vivencias se habrán conocido en este camino y por el que caminamos ociosamente nosotros. Vadeamos peña Saganta que queda a nuestro lado derecho, poco a poco vamos dejándola atrás, este camino antiguo está encajado en pleno valle, por lo que tanto a un lado como a otro, se nos ofrecen preciosas vistas de las montañas, con sus verdes contrastes y planos de ribazos, entre otros.
Llegamos a la encruzijada de los caminos, un poste de señalización lo confirma: Espadilla, peña Saganta y Ayódar, cualquier destino es una magnífica elección (el autor lo afirma aquí, pues ya los conoce, aunque no todo lo bien que quisiera...) y les animo a que salgan ahí afuera a conocerlos.
Tomamos nuestro frugal desayuno, oteando el horizonte, hacia el Sur, e ir saboreando la cercanía de Ayódar, por éste su camino antiguo. Un buen ritmo de marcha, después de reponer fuerzas, nos llevará a avistar ya a lo lejos y sobre un promontorio, el Castillo de Ayódar y el emplazamiento de su población (sobre la falda o ladera de un monte en una hondonada) iluminada completamente por el Sol del mediodía.
Entramos a Ayódar por unos pajares - Camino de Espadilla - algunos de ellos se han reinventado a sí mismos y son, ahora, casas de veraneo, continuamos por la Calle Salida Espadilla y nos encontramos con la Iglesia de Ayódar (dedicada a San Vicente Ferrer), observamos en la fachada principal y sobre su puerta un panel cerámico en el que se detallan fechas trascendentales de su historia, la fuente en la misma Plaza de la Iglesia - donde unos niños que nos han recibido con curiosidad preguntaban que donde veníamos y hacia donde íbamos - juegan a la pelota tan a gusto y felices, giramos una calle próxima hacia la izquierda y vemos el Ayuntamiento de Ayódar y un pequeño mercadillo de ropa - con su clientela habitual -Calle Mayor y vamos caminando hacia fuera del pueblo y nos encontramos con un antiguo abrevadero, que sirve de marco perfecto para plantas y macetas, saludamos al retén de bomberos que estaba de guardia ese día en Ayódar y pasamos junto a un riachuelo y vemos cañas de río secándose al sol.
Hay que recorrer un pequeño tramo por carretera, hasta que al lado izquierdo nos encontraremos una pista en sentido descendente, mas adelante comprobamos que se ha asfaltado casi en su totalidad en nuestro camino de regreso, campos de almendros en flor, nos van dando color al camino que no nos gusta y a nuestras piernas menos, pues está asfaltado casi en su totalidad, aunque comprendemos que es necesario que así sea.
Peña Saganta queda a nuestro lado izquierdo, así como unos cortados rocosos que harían las delicias de los alpinistas (si es que se puede practicar el alpinismo por aquí, pues lo desconozco). Este camino asfaltado se termina en la proximidad de un corral abandonado y en las estribaciones de El Turio. Es un buen momento para descansar y tomar algo de fruta, o mejor aún, nos apetecen más unas chocolatinas...
A lo largo se ve Fanzara, también blanca e iluminada en esta mañana de sábado.
Descendemos por la pista forestal, magnífico paseo, y nos lleva hasta los pies mismos del cortafuegos (ver fotografia) y nos encontramos con unos cazadores de jabalíes, que están de batida.
Curiosidad: Cartel de aviso de batida de jabalíes. Hemos coincidido con muchos cazadores de jabalíes en muchas poblaciones y nunca hemos visto este tipo de aviso - me parece muy correcto que sea así .
Alcanzamos la carretera y podemos ver el campanario de la Iglesia parroquial de San Juan Bautista (siglo XVIII) de Espadilla, mas adelante y sin llegar a cruzar el puente sobre el río Pequeño, por nuestro lado izquierdo y por la Avenida Saganta damos por finalizada esta ruta libre de esta semana.
Senderistas: Vicente Gimeno y el autor.
Sin incidencias.
Desde Caminatasalas8 les deseamos una feliz semana y hasta pronto.