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sábado, 11 de enero de 2020

Barranc de la Caritat, l´Ereta y l´Horteta


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Relive

Álbum fotográfico en Google Fotos



Intensa ruta circular y levógira, con dirección de marcha NO- SO - NO - N - SE, que tiene todo su recorrido dentro de los límites del término municipal de Aín.



Espadán, en estado de gracia y que nos permitirá, además, disfrutar del Barranc de la Caritat, de l´Ereta y Barranc de l´Horteta, con unos pasisajes, sin par.


Senderos que enlazan: GR36 Y SLV27.



Extraordinaria ruta, muy recomendable.


domingo, 28 de septiembre de 2008

Al Paraje de Mosquera por el Collado de Ibola y Cerro Gordo



Esta ruta se inicia y asciende desde el collado de Ibola, importante paso natural entre dos comarcas: La Plana Baixa y el Alto Palancia, por donde actualmente cruza la carretera CV-200 (Aín-Almedíjar) y punto de inflexión natural de las aguas hacia el río Palancia.
Desde este collado, muy conocido por los senderistas, se puede acceder al pico Espadán así como dirigirnos a la población vecina de Almedijar, por la fantástica y maravillosa Rambla de Almanzor o de Almedijar.
Hay un claro en el que se pueden aparcar varios vehículos.
Una vez posicionados en el collado, descubriremos una disimulada senda que nace a la izquierda, señalizada con una fita de piedras, que hemos reforzado. Hay otra senda que sube pero la rechazamos. Al principio parece una senda perdida pues tan apenas nos deja paso libre hasta que vemos las marcas del sendero PR (blanco y amarillo) en las piedras de unos ribazos y en el tronco de un pino rodeno, que nos relaja y confirma nuestra correcta dirección. Vamos en progresiva ascensión y con un desnivel considerable, en esta melancólica mañana de otoño, donde la niebla en la Sierra de Espadán nos ha dado ya la bienvenida.
La luz del día empieza a iluminar el NO y hacia el E, que es a nuestra izquierda, vemos el castillo de Aín que nos observa como nos alejamos.
Ya vemos la despejada y escotada cumbre de Cerro Gordo (938 msnm) que nos permite asomarnos a sus dos vertientes (a la Rambla de Almanzor y al Barranc de la Caritat) para disfrutar de unas panorámicas extraordinarias de la Sierra de Espadán - La Rápita, pico Espadán, Gurugú, Peña Pastor, Batalla, L´Aljub y pico Bellota. El sendero continúa bien señalizado como PR mientras crestea en un suave tobogán; un poste de madera informa de nuestra ubicación - Cerro Gordo - y muy cerca y a nuestro alrededor observamos la actividad de los jabalíes, pues a nuestro paso el efecto de sus hozaduras es evidente...
El sendero cruza el collado de Ereta y continúa por las laderas de Peña Blanca (966 msnm) hasta llegar al collado Mosquera o Peña Blanca (900 msnm) donde un cruce de caminos nos llena de incertidumbre..., nos encontramos con un nuevo acto de vandalismo, pues un poste de madera roto nada nos puede informar. De nuevo, la brújula será nuestro más fiel aliado, al orientarnos hacia el SO.
La senda deja de estar marcada por el PR, no obstante nuestra dirección es correcta y en descenso (rechazando otras sendas), y sin pérdida nos llevará a un maravilloso y fantástico alcornocal (Quercus suber) donde ejemplares centenarios de gran porte, nos empequeñecen, junto a otros de menor envergadura y que por doquier se encuentran, alternándose con gigantescas pedreras de Peña Blanca.
Nos encontramos en otro mundo, en un microclima propio, pleno de vegetación y con un tupido bosque de una belleza inmensa.
Embrujados por este bosque y sus formas casi fantasmagóricas recorremos poco más de 1,5 Km hasta que vemos en una zona de solana, una era circular, un pajar y un corral para las ovejas que hibernaban en la zona. Un gran sentimiento de felicidad se nos apodera, por fin vamos a conocer la histórica y ya mítica Casa de Mosquera.
Efectivamente, a unos cien metros, su imagen se nos aparece entre lo árboles, nos estaba esperando...
Una mezcla de emoción, alegría y sorpresa nos invaden a medida que vamos visitando la Casa de Mosquera. Su estado de abandono y deterioro general no nos quitan la ilusión de conocerla de cerca pues su existencia desde antes de 1861 y su historia son tan grandes e importantes para esta comarca y sus gentes que nuestro tributo se queda pequeño, pero eso sí, sincero.
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".. Se trata de una casa aislada, con dos crujías, con planta baja, primer piso y altillo, con muros de carga paralelos a la fachada y un eje transversal que relaciona las dos crujías. Siguiendo el modelo tradicional de las casas valencianas aisladas, podemos ver la puerta de entrada y otra posterior. En cada fachada se abren tres vanos; la ventana central del primer piso se abre en balcón.
La planta baja sería el espacio mas frecuentado de la casa, utilizada como vivienda de los caseros. Se configura con una doble entrada (en cada una de las fachadas) siendo la principal la que se orienta al Este, con una pequeña plaza que servía para reuniones y baile, en su época de esplendor.
A la derecha de la puerta principal se encuentra la cocina, a la izquierda dos habitaciones y al fondo a la derecha la escalera de acceso al segundo piso, en cuyo hueco se habilita una alacena.
El primer piso, es la estancia noble, concebida como residencia de los propietarios de la finca durante el escaso tiempo que pasaban en la zona. Todavía se conserva la decoración de las paredes, con adornos geométricos pintados, que servían para resaltar la importancia y privilegio de este primer piso frente al resto de uso cotidiano.
El altillo se configura como un espacio único, en el que se instala un depósito para almacenar el agua que llegaba desde la cercana fuente del Cossio.
Pegado al lateral del edificio principal encontramos una construcción con tejado a dos aguas y puertas que dan a los laterales de las fachadas de la masía. Por una de ellas entraba el carruaje (junto a la fachada principal), y la otra daba acceso a un corral para los animales domésticos, así como a un horno para pan..."
MOSQUERA, Etnología de un paisaje rural de la Sierra de Espadán
Pablo Vidal González
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Con tristeza nos vamos de la Casa de Mosquera, con un hasta pronto. Si descendemos al centro del valle por la pista de la izquierda nos llevaría hasta Azuébar, pero rechazamos esta opción para seguir recto por una pista histórica que comunica la masía con la carretera de Almedíjar con Aín.
Esta pista discurre paralela al valle de la Falaguera, conformando el Paraje de Mosquera, un área de 140 Hectáreas de extensión, que constituyen seguramente el mejor exponente de bosque mediterráneo de toda la Comunidad Valenciana, por conservar uno de los más amplios alcornocales en estado primigenio de toda la Sierra de Espadán, que bordean los márgenes del Barranco de Falaguera.
No podemos evitar volver la vista atrás para contemplar desde la distancia la localización de la masía, en una estrechez del valle y sobre un roquedal, mientras este último tramo de nuestra ruta, horizontal y cómodo, se hace espectacular por la frondosidad del paraje natural que nos acompaña.
La pista desciende hasta la CV-200 y por la izquierda de la carretera (en dirección a Aín) y a unos 500 m, entre las biondas, se abre una sorprendente senda que nos llevaría, en descenso pronunciado, a la Rambla de Almanzor o Almedíjar que remontando la misma y en dirección al Camí de la Serra y desvío hacia la derecha nos conducirá hasta el collado de Ibola, punto de partida y regreso de esta sorprendente e histórica ruta circular de senderismo, que ningún senderista debería perderse. También se puede optar por remontar la CV-200 en dirección a Aín, hasta el collado de Ibola (unos 3,5 Km aproximadamente).
Senderistas: Vicente Gimeno, Jorge Vidal y el autor.

domingo, 31 de agosto de 2008

Al Pico Espadán desde Aín por la Ibola

La descripción de esta ruta lineal es la siguiente:

Aín - Barranc de la Caritat - Molí de l´Arc - La Bassa del Mig - Collado de la Ibola - Aljibe del tío Carregui - Pico Espadán - Aín

De nuevo salimos desde la hospitalaria y pintoresca población de Aín, tan querida para nosotros como entrañable. Nuestros pasos van en dirección al Calvario y a los pies del mismo nos encontramos con postes de madera y flechas direccionales, que nos informarán de varias y maravillosas rutas por la Sierra de Espadán que les ilusionarán si se aventuran en ellas.

Pasamos junto a las piscinas municipales (vacías por las horas tan tempranas pero que a nuestro regreso ya tienen el bullicio que se espera de un día caluroso y festivo en Aín).

Nos encontramos, una vez más, en el Barranc de la Caritat. Tan conocido y fascinante pero que siempre nos sorprende. Pasamos bajo un Puente-Acueducto que forma parte de la arquitectura del agua de Aín y el Molí de L´Arc (restaurado), que fue un antiguo molino de harina, junto a una gran balsa o alberca de riego (la Bassa del Mig).

Ya divisamos el Castillo de Aín, encrespado en un monte de forma cónica, y de origen árabe, debe su mayor importancia histórica al hecho de haber sido uno de los principales núcleos de los moriscos de la zona durante su rebelión en el siglo XVI y nos sirve de referencia por estos lares.

Actualmente sólo son observables algunos restos, tales como lienzos de murallas, parte de la torre del homenaje y algunos basamentos de construcciones auxiliares.

Hoy en día su estado es de ruina pero se encuentra bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español y declarado Bien de Interés Cultural (BIC) por la Consellería de Cultura, http://www.cult.gva.es/.

El plácido paseo se termina cuando dejamos atrás la Bassa del Mig y se inicia una dura y prolongada subida hasta el Collado de la Ibola. Llegamos a la carretera de Aín-Almedíjar y podemos ver las franjas del SL y PR (franjas de pintura blancas, verdes y amarillas). Cruzamos con precaución la carretera, pues hay un cambio de rasante, para llegar al Camí de la Serra que si continuamos por él nos llevará hacia arriba al Collado de Torres (desvío a la derecha al Pico de Espadán) a la izquierda Fuente de la Parra, Barranco de Aguas Negras y Malo, pero si no nos desviamos a la izquierda y seguimos recto hasta la Cueva del Estuco y Nevera de Algimia.

A nuestra izquierda y hacia abajo se encuentra la Rambla de Almedíjar o Barranco de Almanzor y como si de una columna vertebral se tratara vemos la escarpada y abrupta cresta del pico de Espadán. Así pues, en esta ruta vamos a atravesar a lo largo, la vertiente del pico orientada al Sur y que a modo de balcón nos permitiría asomarnos al Camí de la Serra y al Barranco de Almanzor.

Nada mas cruzar la carretera nos orientamos y observamos enseguida unas franjas de pintura blanca, amarilla y verde, en la ladera de la montaña, que nos invitan a ascender como a una ola de tierra que deriva en una senda muy bien señalizada y con gusto, por cierto, ya que por los bien definidos trazos y las tonalidades de la pintura se adivinan recientes. Son como pequeños arco iris en las rocas, así parecen.

A medida que vamos ascendiendo somos conscientes de las preciosas vistas que se nos brindan, pues vemos la Peña Blanca, el Cerro Gordo, el Puntal de l´Aljub, el Ben-alí y el pico Batalla (en dirección a Eslida).

Llegaremos al Aljibe del tío Carregui, que se encuentra en buen estado de conservación al haber sido remozado y vemos dos senderos decorados con teja árabe: uno al frente y otro mas a su izquierda.

El sendero de enfrente viene desde la carretera de Alcudia de Veo-Aín (Corba del Picaio) en el barranco del Barandí y que sube a la Peña Pastora y Gurugú (1.014 msnm) y que rechazamos para coger el de la izquierda.

Muy pronto y acompañados de carrascas estamos cruzando las pedreras (son fragmentos de rocas que se acumulan en las laderas de la Sierra dando lugar a depósitos conocidos como pedrizas, pedreras o canchales). Desde la cercanía no se tiene perspectiva de lo grandes que pueden ser, pues son como lenguas silíceas, sueltas y permeables, en las laderas de las montañas. Las piedras que las conforman son móviles y avanzan, obviamente por el acusado desnivel de la vertiente en la que se encuentran; actúan de cortafuegos naturales evitando el paso del fuego y algunas incluso sirven de cauce para las aguas que caen de la lluvia. Son calvas de la vegetación, como me gusta decir.

Se originan las pedreras por lo procesos erosivos que sufren las cornisas de las vertientes montañosas en las que se encuentran siendo el factor que las propicia el de la meteorización o fragmentación de la roca por causas mecánicas como es la gelifracción (la congelación del agua en las grietas de la roca hace que se fracture en trozos por los extremos térmicos entre el día y la noche).

Nuestro paso por ellas es sencillamente emocionante y de una gran belleza, pues cruzamos muchas pedreras en el sentido literal de la palabra, grandes pedreras que nos empequeñecen y abruman por su naturaleza tan salvaje como plástica; pedreras en la vertiente de la montaña que continúan a partir de la senda que las corta y se pierden a nuestros pies.

Fascinante paisaje el de las pedreras. Salgan ahí afuera y disfruten de ellas en la montaña.

Se ven algunas casetas de campo derrumbadas e invadidas por la vegetación, como testigos de un antiguo oficio por esta zona, el carboneo.

La senda bien señalizada nos lleva cerca de unas viñas viejas y silvestres que junto a las pedreras se encuentran haciendo compañía a unas moras silvestres.

Bien señalizada no significa que no sea dura, pues nos ha sorprendido esta ruta por su dureza y prolongación en la montaña. Remontamos por una elevada y abrupta pendiente hasta que la presencia de unos riscos ya nos anuncian la cumbre del pico de Espadán (1.099 msnm).

Una vez más oteamos el horizonte a los cuatro puntos cardinales y la belleza de nuestro entorno se suma a nuestra alegría al haber alcanzado nuestro objetivo, ya bien conocido. Esta vez, sí podemos ver la masía Mosquera pues el cielo está despejado y claro como el agua cristalina.

Regresamos sobre nuestros propios pasos ya por continua y progresiva pendiente hasta el Collado de la Ibola, cruzaremos la carretera y dirigiéndonos hacia el Barranc de la Caritat, visitamos el Calvario y entramos en Aín. Bebemos agua de la fuente de San Ambrosio, y disfrutamos en la zona recreativa de su entorno, para continuar paseando por las calles de Aín y nos acercamos hasta el bar de la plaza del pueblo (abarrotada de gente pues son las fiestas de La Virgen de Agosto) para tomar un refresco servido muy frío, como merecido premio, y que pone punto y final a esta ruta lineal tan dura y exigente.

Senderistas: Jorge Vidal y el autor.