sábado, 24 de noviembre de 2007

Placa de cerámica


Contrafuerte - Iglesia de San Miguel - Alcudia de Veo


Torre campanario y reloj - Iglesia de San Miguel - Alcudia de Veo


Iglesia de San Miguel - Obra del siglo XVIII - Alcudia de Veo


Teja árabe - preparadas para una cubierta en reparación


Teja:
Uno de los materiales de construcción más extendidos por todo el mundo como revestimiento de tejados es la teja cerámica. Su origen es incierto, aunque es en Asia Menor donde se convierte en un elemento imprescindible en la albañilería. Este producto constructivo se fabrica con arcilla cocida. Aunque su forma ha ido evolucionando a lo largo de los siglos, lo cierto es que los principios en los que se fundamenta su uso son básicamente los mismos. La producción de tejas descendió levemente en 2004, pero siguen siendo muy utilizadas en la construcción.La característica principal de las tejas elaboradas con arcilla es su duración indefinida. En un tiempo en el que todo parece pasajero parece imposible creer que un material pueda durar eternamente, pero la realidad demuestra que las tejas perduran durante mucho tiempo sin variar en exceso su apariencia. Desde luego, pueden romperse o estropearse, pero con unos sencillos cuidados de la cubierta de los edificios, se mantienen en buenas condiciones por una larga temporada.

Fabricación:
Las tejas cerámicas se fabrican con arcilla. Ésta se extrae del terreno y debe pasar un tiempo de almacenamiento. A continuación se añade agua para formar una pasta que se moldeará con el fin de lograr la forma deseada, y proceder al secado de la teja. Se pueden aplicar tratamientos adicionales como el esmaltado y es el momento de someterse a ellos. La última fase es cocer las tejas a altas temperaturas, que es lo que les dará su forma y dureza definitiva.Adecuadas para anclarlas en tejados inclinados, resisten bien las inclemencias del tiempo y constituyen un magnífico aislante, ya que son impermeables. El fuego tampoco consigue destruirlas. Aunque su duración en indefinida, ésta se aumenta si se somete a procesos de esmaltado, con lo cuál se logrará incluso conservar el color original del material. Las tejas, para garantizar su duración y propiedades, no deben estar ni agrietadas ni con porosidades.

Sistema de fijación:
Las tejas árabes van colocadas en doble sentido, es decir primero se cubre la superficie con ellas situando la parte acanalada hacia arriba y luego se debe formar una segunda capa en sentido inverso cubriendo la anterior.

Nuestra pista forestal


Antiguo emplazamiento del patio de armas - Castillo de Jinquer


El autor en el Castillo de Jinquer


En la base del Castillo de Jinquer

Francisco Sánchez Cruz

Detalle de la roca - Castillo de Jinquer


Muela rocosa

Castillo de Xinquer

Lateral de la muela rocosa y restos de muralla - Castillo de Jinquer


Muralla bien conservada - Castillo de Jinquer


Lienzo de muralla y torre

Castillo de Xinquer

Tremenda defensa - Castillo de Jinquer


Detalle de la muela rocosa y restos de la muralla - Castillo de Jinquer


Magnífico - Castillo de Xinquer


Vamos a subir al Castillo de Jinquer


Observen el emplazamiento sobre una muela rocosa - Castillo de Jinquer


Plano general del Caserío de Jinquer


Marca de señalización en el Caserío de Jinquer


Castillo de Xinquer

Majestuoso.

Contrafuerte


Un contrafuerte es un refuerzo vertical de un muro, normalmente exterior, que transmite las presiones transversales a la cimentación. Es la parte saliente de un muro, utilizada para fortalecerlo. Los contrafuertes permiten al muro resistir empujes laterales. También se le llama estribo. Son conocidos desde tiempos inmemoriales y profusamente usados, tanto en construcciones civiles, militares o religiosas. Son elementos característicos del arte románico y gótico.

Detalle del otro capitel

Detalle del capitel

En el altar

Con respeto

En el interior de la iglesia (Caserío de Xinquer).

Contrastes

Interior

Vista desde el interior, puerta principal.

Altar

Iglesia de Xinquer

Dedicada a la Purísima Concepción.

Caserío de Xinquer

Castillo de Xinquer

Sima

Paisaje

Exuberante vegetación en las montañas

Corcho preparado para su acarreo

Olivar

Pista forestal

Recogiendo la aceituna

!Buenos días, Sres.!

Escarcha

Castillo de Alcudia de Veo

El autor y el corcho

La despensa del bosque

Corral y pajar, abandonados

Santos Patronos

En Veo.

Puerta rústica

En Veo.

Prensa de aceite

Se puede ver a la entrada de Veo. 

Mural



Es muy difícil saber con exactitud la fundación de Alcudia de Veo, porque hasta los XII y XIV d.c. no se encuentran datos fiables que nos hablen de Alcudia. No obstante existía un camino romano denominado " La Calzada" que pasaba por los lugares que hoy ocupan los pueblos de Tales, Benitandús, Veo y Alcudia de Veo, y que bordeando la Sierra de Espadán uniría la costa con Segorbe. Tras la reconquista en 1242 Jaime I otorga una carta puebla, en la que no aparece el nombre de Alcudia de Veo pero sí aparecen unos datos sobre la población del lugar. La expulsión total de los moriscos se produce en 1609 y la repoblación de estos pueblos por aragoneses, en mayor parte, no es efectiva hasta 1612.

Alcudia de Veo - Caserío de Xinquer

Hay que dirigirse por carretera hasta Alcudia de Veo por la CV-223, pasamos Artesa, Tales, nos desviamos hacia la izquierda en el cruce - Sueras hacia la derecha - dejamos Benitandús a la izquierda y abajo y continuamos carretera arriba, pasamos Veo y un poco más tarde entramos en la población de Alcudia de Veo.
Es en esta población donde aparcamos nuestro vehículo y se inicia esta ruta enclavada en el Parque Natural de la Sierra de Espadán.
Mañana muy fría. Nos dirigimos hacia el puente en dirección a la población de Algimia de Almonacid, nos encontramos con unos abandonados corrales a la derecha de la carretera y un tesoro escondido, pues a un lado están apilados el corcho que se ha recolectado de los alcornoques de la zona, preparados ya para su transporte a las fábricas manufactureras del corcho.
Continuamos por la carretera , y se puede ver la escarcha de la mañana en los campos, así como a unos vecinos de Alcudia de Veo que están recogiendo las aceitunas de sus olivos - tarea propia de esta época del año - nos encontramos un panel de señalización de la Generalitat Valenciana y el próximo camino a la derecha es el nuestro - ya abandonamos la carretera. Después de un buen rato caminando y siempre por el mismo camino, en realidad se trata de una pista forestal, aparece ante nosotros el Caserío de Jinquer (fue lugar habitado por moriscos a quienes sucedieron familias de colonos cristianos tras la expulsión y caserío abandonado durante la guerra civil) - nostálgico pero cercano, abandonado pero cálido y siempre hospitalario - ... esperaba nuestra visita.
Se encuentra en ruinas e invadido casi en su totalidad por la vegetación que a duras penas nos permite ir avanzando hasta que conseguimos localizar la Iglesia y ascender hasta ella, de planta rectangular y sin ningún tipo ya de decoración y vacía de imagen su hornacina, abandonada a su suerte. Recorremos las que en su día fueron sus calles y casas y corrales, dando por finalizada nuestra visita por lo menos en esta ocasión.
Intentamos acceder al Castillo de Jinquer, por detrás de la Iglesia pero no es posible, los arbustos nos impiden su paso por lo que decidimos volver sobre nuestros propios pasos y regresar a la pista forestal que habíamos dejado para desviarnos al Caserío de Jinquer, retomamos el camino y el próximo, después de una curva a la derecha, es el nuestro - cortado el paso a vehículos por una cadena - dejamos puesta una baliza de piedras para señalizar esta dirección.
Nos dirigimos emocionados hacia la muela rocosa que corona un cerro encima del despoblado acompañados en todo momento de numerosos almendros que son sus guardianes intemporales, se encuentra muy deteriorado, vamos, en ruinas. Únicamente se observan restos de algunos muros y de dos torres y por su ubicación, sin duda tuvo un papel muy importante en la defensa y protección del territorio en el que se ubica. No es posible acceder al interior al mismo si no es con cuerdas y escalando, hecho éste que no recomiendo por la verticalidad de la roca sobre la que está construido.
Nos alejamos por lo que en su día fue su patio de armas, dejando atrás, de nuevo, a los guardianes de este enclave histórico.
Bajamos del cerro y tomamos la pista forestal que ya , sin pausa, nos llevará hasta Alcudia de Veo donde damos por finalizada la ruta elegida para esta semana.
He tenido el placer de compartir esta ruta, mano a mano, con mi cuñado Paco.